Si deseas ser libre
Vamos, vamos, yo te invito.
Yo te invito, yo te invito a pasear,
por el tranquilo desierto
donde reina la armonía
con el mágico silencio.
Vamos mujer, vente con migo,
vente conmigo al desierto,
para oír las sinfonías
de los apacibles vientos.
Hoy el siroco nos trae
aromas de amores nuevos,
que germinan en las orillas
de los mares de los sueños.
Vente mujer, vente conmigo,
vamos a dar un paseo por el desierto.
En él no hay malas caras,
ni nadie que frunza el ceño,
en él se respira calma
y la calidez del beso.
Un beso que te daría
a cada paso, a un metro;
sin ver miradas furtivas
impregnadas con ajenjos.
Qué preciosidad y qué lujo
es pasear por un desierto,
estando solo observados
por las estrellas del cielo.
Oooooh, qué bendita maravilla,
qué alegría es su silencio,
sin ver carreras ni prisas,
para acudir al comercio.
De ellos tengo una opinión,
una opinión que hoy reservo,
para no desvirtuar la paz
que existe en este desierto.
Nada existe más bello
que pasear de la mano,
por un tranquilo desierto.
pues te sientes soberano
cuando eres recompensado
con la dulzura de un beso.
Si cada beso ofrecido por mí
se convirtiera en una flor,
el desierto sería un jardín,
pues un jardín, es mi amor.
Mi corazón tiene alas.
Y hoy he podido volar,
hasta un rincón de mi alma
que me exigía libertad.
Y es que si deseas ser libre
a un desierto has de llegar,
donde brillan las estrellas
en su noche sideral.
Mmmmmh... Mmmmmh..
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