¿Quién me llama, es vos?
Tal día como hoy
la conocí.
Estaba sentada sobre un taburete,
y la raja de su vestido plateado,
mostraba una pierna...
sorprendente.
¡Ooooh...! ¡Qué pierna más elegante!
de todas que vi, y he visto,
ella era...diferente.
Un regalo para el corazón,
una flor para la vista,
para la mente una ilusión,
y para mis labios...
toda una delicia.
Estuvo así unos segundos,
mas como si tuviera prisa,
enseguida se marchó.
Quién sabe si no recibió
un mensaje de que ya llegó,
el que le ofreció la cita.
¡Qué suerte tienen algunos!
y otros sin embargo,
¡qué desdicha!
Yo ahora me encomiendo a Dios,
Pues Él, reparte la dicha,
si yo tendré otra ocasión
de ver semejante flor,
o con ella, tengo cita.
A nada diría que no
si ella a mí me solicita,
pues pagaría con amor,
lo mejor del corazón
y lo único que se precisa,
para estar a bien con Dios.
Ring, ring, ring, ring, ring..
¿Quién... Quién... Quién me llama?
¿No será por casualidad vos?
¡Ayyyyyy...! Ojala Dios regalara
un poquito de su amor.
Mmmmmmh... Mmmmmmmh...
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