miércoles, 17 de diciembre de 2025

Entre las flores me dormí

 




Entre las flores me dormí



Qué alegre está la mañana

el sol hoy salió radiante,

y qué hermosos hoy los lirios 

al rededor del estanque.

Es tan bonita la estampa

que digo: qué suerte tengo;

de vivir en un lugar así

y además yo ser su dueño.

Todo el jardín es precioso;

a base de mucho esfuerzo,

pues yo plante las semillas

y les di oportunos riegos.

La planta es agradecida

y su  flor nos da primero, 

 y más tarde llega el fruto

que bendice siempre el cielo.

En las flores tenía puesta

mis atenciones  primeras,

mas me trajeron una propuesta:

el que acudiera a una fiesta.

Y tras leer  aquella nota

que explicaba los motivos,

decidí cambiar de ropa

igual que un día festivo.

Una compañera del instituto

los años había cumplido,

y pensaba hacer una fiesta

en un lugar divertido.

Habría pues que comprobarlo

 a ello, me veía comprometido,

Y esperé impaciente el momento

hasta que la hora hubiese cumplido.

Qué fantasías  sobrevolaron

por mi alma y por mi mente,

pues yo me veía abrazado

por una chica sorprendente.

y en el lance de aquel sueño,

a todas luces diferente,

hasta mí llegó del cielo

el ángel más sorprendente.

Tan bella era su estampa

que palidecía a las flores 

y enmudecía  a los jilgueros,

no creo que  nadie existiera

en el mundo más contento

que todo lo que yo estaba  

en esos precisos momentos.

 surgieron hasta ese momento,

Con toda esa  juvenil alegría

 y  con  traje  recién planchado,

al que mi madre echó apresto,

acudí al lugar fijado 

 lleno de alegría y embeleso.

Oh, qué jubilosa algarabía 

es la que había allí adentro,

pues parecía una sinfonía

en vez de se un simple concierto.

Todos iban de aquí para allá,

con  vasos altos  bebiendo,

los exquisitos cócteles

qu  los camareros estaban sirviendo.

Pero una sensación extraña 

 me empezó a recorrer por dentro,

hasta mí, nadie se acercaba,

para  decirme esto o aquello.

Yo en aquella fiesta

me sentía un extranjero,

siendo que todos presentes

eran de mi mismo pueblo:

Y yo que fui para deslumbrar

con el fulgor de un lucero,

 me hicieron sentir tan mal

que ya olvidarme prefiero.

Ninguna chica bailó conmigo,

ni de nadie escuché un te quiero,

a cambio solo recibí, 

 el mayor de los desprecios.

La envidia es muy contagiosa,

y una forma de humillarme

quizá fue el hacerme  sombra

para así, no hablar con nadie.

Así es que me di la  vuelta

 para ir a llorar a mi jardín,

donde los jazmines y  violetas

lloraron abrazados a mí.

Luego oí una vocecita

que preguntaba por mí,

que  por qué no había ido a su fiesta

que ella me esperaba allí.

Tras  contenerme  las lágrimas,

tan  solo acerté a decir:

Lo siento, entre estas preciosas  flores

que como ves tengo aquí, 

Yo...Yo creo... Yo creo que me dormí... 

Lo siento... Me dormí. 

Mmmmmmmh... Mmmmmh... 

Pero a penas dije esto

sentí una liberación,

porque allí en frente tenía,

el ángel que antes bajó.

Mmmmmh...Mmmmmh...

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