Una mujer con suerte
Mmmmmh...Mmmmh...Mmmmmh...
Cada vez que te miro
cada vez que te miro amigo mío,
más te admiro.
Pues de tu maravilloso cuerpo
emanan ramos de lirios.
Qué suerte poder olerlos,
qué suerte que seas mi amigo.
Sí, tengo suerte, tengo suerte,
la verdad que tengo suerte,
porque cada vez que abro los ojos
tú siempre en mí, estás presente.
A veces hasta en mis brazos
yo a ti he podido tenerte,
formando un estrecho lazo,
de amistad y cariño permanente.
Por eso yo, amigo mío
el día que tú estás ausente,
es como quien va a por agua
y ya se secó la fuente.
Tan malos ratos se pasan,
que a nadie se los desearía,
te sientes mujer sin alma,
y sin alma, no hay alegría.
Tú eres mi hombre ideal,
ya bien lo sabe mi madre,
ella, para mí es especial,
ella, mi vida comparte.
Yo le cuento mis secretos
algunos inconfesables;
Pero ella, todos los comprende.
¡Qué santa y buena es mi madre!
Tan buena es que hasta un día
en que se encontraba enferma,
cuando estaba yo delante se reía.
para que yo no sufriera
si triste por dentro se sentía.
Por eso digo que tengo suerte,
porque tengo una madre que me quiere
Y un hombre, que me da su agua
cada vez, que voy a su fuente.
Mmmmmmh... Mmmmmmh...
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