Globos en el cielo
Vaya, vaya, vaya, vaya,
qué montón de globos de colores
van flotando por el cielo,
y los niños catando como ruiseñores
dicen que para mí uno quiero.
De pronto, los globos explotan uno a uno
como unas pequeñas bombas,
Pues siempre hay algún inoportuno
agazapado en las sombras
que con una afilada aguja
uno a uno, los explota.
Los niños se ponen tristes,
pues no hay globos para ellos,
y a hinchar más globos resiste
el que ya hinchó los primeros.
Yo quiero un globo con cuerda
para que no suba al cielo,
y dirigirlo cual cometa,
cuando se produce viento.
Ahora están hinchando globos
los papas y los abuelos,
para así poner contentos
tanto a hijos como a nietos.
Oh, que pena, qué pena, qué pena...
Qué pena los pobres globos,
cual pájaros vuelan sueltos,
pues de las manos de los niños
uno a uno se van yendo.
Pero en cierta manera
es un espectáculo colorido,
y alguno vuelan tan altos
que hasta las nubes han subido.
Qué felicidad produce un globo
cuando se trata de un niño,
y ya dispuestos a regalar
ofrécele tu cariño.
Poropo, poropo, poropó, poropó...
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