lunes, 22 de diciembre de 2025

La vida de un ranchero

 



La vida de un ranchero



Mmmmmmmh... Mmmmmh...

Qué difícil, qué difícil,

qué  difícil es aguantar

 sin ver su caballo en el establo.

Su caballo bayo,

llama la atención

en cualquier lado.

De largas y rubias crines 

pareciendo un tarro de miel

sobre su lomo volcado.

Mi hombre se lo llevó,

 alegre se fue trotando

y trotando se quedó

mi corazón cual aplausos.

Mi hombre se fue a Avilene, 

con gran parte del ganado,

para  comerciar con él

como ya ha hizo otros años.

Esa es la parte más generosa

de lo que es vivir en un rancho,

porque si dura es la vida

 aún más duro es el ganado.

Pues hay muchos contratiempos,

y nunca debe faltar ni heno ni grano,

para que se hagan robustos

y que permanezcan sanos.

Pero esto ya es una tradición

 constante en nuestros antepasados,

aquellos que vinieron de  Irlanda

y  para siempre aquí quedaron.

Yo ahora lo espero impaciente,

contemplando el bello establo,

y me imagino las crines

doradas de aquel caballo;

que a Avilene, se llevó mi hombre

para vender el ganado.

Somos valientes y trabajadores,

la tierra es nuestra bendición,

pese a las arduas labores

que lleva esta explotación.

Desde  Irlanda  aquí llegaron

y aprendimos a resistir,

ya hay un futuro labrado

y aquí hemos de seguir.

Pon, pon, pon porompompón...

pon pon, pon, porompompóm..

Mmmmmmh... Mmmmmh...

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