viernes, 12 de diciembre de 2025

Las hadas del alma

 



Las hadas del alma




Mmmmmmh... Mmmmmh...

Piré, piré, piré, piré, piré, piré, piré...

Aquí en mi casa yo tengo

cinco preciosas guitarras,

una guardo para  usted,

 otra también para ti,

y las otras tres que sobran

para los duendes del jardín.

Unos duendes muy simpáticos

y que se ríen así: Ji, ji, ji, ji, ji, ji, ji...

Quiero formar una orquesta

todo a base de guitarras,

y unos cuantos duendecillos

para  que toquen las palmas.

No hay nada más sorprendente

que un sonido de guitarra,

pues la escucha el presidente

 y el director de la fábrica.

Por oírse hasta los oye

mi tío y mi prima Juana,

que a veces tienen sordera

y de pagar no oyen nada.

Ay... Qué feliz que voy a ser

escuchando las guitarras,

en mi precioso jardín

en donde los duendes ya campan.

Qué feliz, qué feliz, qué feliz, qué feliz...

estoy yo por presumir

de escuchar cinco guitarras,

en el centro del jardín

donde los duendes ya campan.

Qué siniestras son las sombras

y qué alegres las guitarras,

tocadas con la armonía

de una orquesta ya encantada.

Qué feliz yo me he sentido

 y qué felices las hadas,

las hadas que todos tienen

en el jardín de su alma.

Mmmmmmh... Mmmmmmh...

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