miércoles, 17 de diciembre de 2025

Cuida el charco

 





Cuida el charco



Uouh, lailaila, uouh, lalailai, le...

Uouh, lailailaila, uouh, lailaile...

Uouh, le-le-le-le-li-le...Mmmmmh...

Qué bien, qué bien, qué bien...

Dice la niña al ver por la ventana

que está empezando a llover.

Y esos saltos y palmaditas

a su madre le hacen ver,

 lo que su niña pretende

a penas  llegue a la calle

y empiece a mojar los pies.

Tú, hoy sobre todo hija mía  no saltes,

no, no, no, no, no saltes,

 como hiciste la última vez,

que pisoteando los charcos,

te llenaste de barro de la cabeza  a los pies.

Pues  hoy vamos a la escuela 

y la maestra te tiene  que ver

muy bien aseadita,

como una niña  ha de ser.

Oé, oé, oé, oé oé, oe, oé oe, oé...

 Cuando llueve se hacen charcos

se hacen charcos,  bien lo sé,

 pues tuve que lavar toda la ropa 

de la cabeza a los pies.

Oé,oé,oé,oé,oé,oé,oé..

Más la niña se relame 

y sus ojos aún más  brillan

y diciéndo qué bién, qué bien, qué bien...

De modo que al bajar a la calle 

su madre,

previsora le previene:

cuida hija mía, cuida con los charcos,

cuida con los charcos, cuida con los charcos...

Que hay que llegar   limpia  a la escuela

y lo que tienes que hacer es...

Mira el charco, mira el charco, mira el charco...

 y cuida no saltes como siempre haces

siempre encima dando saltos en los charcos 

que hay que  llegar limpita a la escuela, 

pues no puedes ir toda salpicada.

 si no dirán que eres una niña

 muy, muy, muy, muy descuidada. 

Porque para  ir a la escuela

 siempre va pisando charcos

 que está pisando los charcos.

No, no, no, no, no, hija mía, 

tú sobre  todo hija mía, 

 no pises no pises nunca  los charcos.

 Tú  fíjate por donde pisas

y nunca pises los charcos

y menos con la alegría

que tú saltas en los charcos.

No saltes, no saltes hija mía,

  encima de ningún charco,

pese a que eso es una alegría

por todos niños del campo.

ya sé que eso  es divertido,

 pero  hoy vamos a la escuela,  

y por tanto, mira, mira, mira el charco,

 no seas traviesa chiquilla

y  no saltes en los charcos.

  como la ultima vez que llovió

y no dejaste un solo charco.

Cuida con el charco, cuida con el charco...

Plof... Catapún, catapún, catapún...

Vaya maldita alegría

que tú tienes con los charcos,

yo que te traía limpita

y ahora ya vas  echa un fiasco.

A un niño no digas nunca

que nunca pise los charcos,

porque siempre  ha de hacer aquello

que sea justo lo contrario.

Cuida el charco, cuida el charco, cuida el charco...

Mmmmh... Mmmmmh...


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