Ya
no acierto a enhebrar la aguja
Ya no acierto a enhebrar la aguja
Por más veces que cambie de hilo o de color,
El agujero de la aguja se hace más pequeño;
Pero tan pequeño, que desaparece.
Yo antes bordaba flores,
Flores bonitas, de colores bonitos;
Ahora al verlas, parecen estampas navideñas
Que se envían por carta a novios o hermanas;
Pero el sino de las costureras y tejedoras
Es devanar los hilos de la vida,
Como la larva hila su capullo.
Ellas trabajan para nosotras la mejor de sus telas
Y nosotras esperamos llegue el turno de noche
Para hilar y bordar rosas de seda.
Los anhelos cierran sus ojos
Y descubre los pétalos,
Pétalos de un mundo bien bordado
Sobre el paño blanco de nuestra piel,
La piel se desgarra como lienzo viejo
Y los gusanos devoran la seda,
En medio de su soledad y vino añejo
Pues añejos son los recuerdos que nos queda.
Sólo relámpagos en mi mente suenan
Como odres vacíos en las mentes huecas,
Siempre acepte que mi vida podría ser un caos
Y después de noventa años,
Lamentablemente...la hora llega.

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