lunes, 9 de enero de 2023

Versos malditos II

 

Versos malditos

II

 



He procurado dispersarme

Como lo hace la tormenta en el embravecido mar,

Pues no quiero ser esclavo

Ni de corrientes filosóficas,

Ni de engañabobos con toga.

Quiero dispersar el miedo, la envidia,

El odio, la burla, la ira…

Para que no se concentre en un solo oído

 en un solo ojo del que mira.

Sabido es ya que, una casa construida  de adobe

Luego no será capaz de parar el arrebato del agua.

La esperanza ciega a los náufragos

Y el corazón cae en sus abismos oscuros.

Los rolles, con majestad innata

Extenúa al indomable labio

Sobrecogido en su perfume de tristeza.

Los sueños pueden ser etéreos

Como el gorjeo de los pájaros;

Pero la única verdad es la tumba abierta

Y el frío surco del larguísimo rayo;

Más cuando la temblorosa vida alce sus manos

Es señal inequívoca de rendición y cobardía.

¡Me rindo...!  ¡Me rindo...! ¡ Me rindo...!

Las ideas no cierran los ojos

Que impidan ver volar a las gaviotas,

Y la piedra, no se sobrecoge ante la honda.

Los planes sucumben  a las tentaciones

Como lo hace la luz ante el brillo del cristal.

¡Hay que estar muy borracho

Para ser un bohemio hoy día!

Pues el sueño se hace patético

Si te cruzas de brazos ante la intimidad.

Yo, una vez estuve muy cerca

De ser un animal al fruncir el ceño;

¡Sí... si... un auténtico animal...!

Pues hasta los ángeles pueden ser abominables,

Llegando a todas citas con retraso.

Entonces desee que alguien 

se atreviera a decirme adiós.

Más la vida es un fanal de misterios permanentes

Donde el filoso cuchillo

Se zambulle en el hueso hueco

Para de forma salvaje perforar la gloria.

Ahora tengo barbas de diablo

Y cuernos de Belcebú,

¿Y quién es capaz de bendecir algo así?

Quizá se atreva el gusano

Que merodea por mi vientre, 

desde hace tiempo,

Y donde  habitan todos los espíritus

Habidos y por haber  del universo.

Mas las estrellas, son bombas de trilita

Que se estrellan en mi corazón gnóstico.

Mientras mi alma helada contrae y tirita

Al leer radiante su pronóstico.

¡Pero vosotros huevones no escuchéis esto!

¡No... no... no...no... no escuchéis esto!

¡Son versos malditos...!

 ¡Son versos malditos...!

¡Escritos en una noche de terrible.... tempestad....!

Por  un escritor que por siempre fue...

¡Un proscrito...!  

¡Un proscrito...!

Por la bien llamada y  distinguida sociedad.



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