Versos
malditos
II
He procurado dispersarme
Como lo hace la tormenta en el embravecido mar,
Pues no quiero ser esclavo
Ni de corrientes filosóficas,
Ni de engañabobos con toga.
Quiero dispersar el miedo, la envidia,
El odio, la burla, la ira…
Para que no se concentre en un solo oído
O en un solo ojo del que mira.
Sabido es ya que, una casa construida de adobe
Luego no será capaz de parar el arrebato del agua.
La esperanza ciega a los náufragos
Y el corazón cae en sus abismos oscuros.
Los rolles, con majestad innata
Extenúa al indomable labio
Sobrecogido en su perfume de tristeza.
Los sueños pueden ser etéreos
Como el gorjeo de los pájaros;
Pero la única verdad es la tumba abierta
Y el frío surco del larguísimo rayo;
Más cuando la temblorosa vida alce sus manos
Es señal inequívoca de rendición y cobardía.
¡Me rindo...! ¡Me rindo...! ¡ Me rindo...!
Que impidan ver volar a las gaviotas,
Y la piedra, no se sobrecoge ante la honda.
Los planes sucumben
a las tentaciones
Como lo hace la luz ante el brillo del cristal.
¡Hay que estar muy borracho
Para ser un bohemio hoy día!
Pues el sueño se hace patético
Si te cruzas de brazos ante la intimidad.
Yo, una vez estuve muy cerca
De ser un animal al fruncir el ceño;
¡Sí... si... un auténtico animal...!
Pues hasta los ángeles pueden ser abominables,
Llegando a todas citas con retraso.
Entonces desee que alguien
se atreviera a decirme
adiós.
Más la vida es un fanal de misterios permanentes
Donde el filoso cuchillo
Se zambulle en el hueso hueco
Para de forma salvaje perforar la gloria.
Ahora tengo barbas de diablo
Y cuernos de Belcebú,
¿Y quién es capaz de bendecir algo así?
Quizá se atreva el gusano
Que merodea por mi vientre,
desde hace tiempo,
Y donde habitan todos los espíritus
Habidos y por haber del universo.
Mas las estrellas, son bombas de trilita
Que se estrellan en mi corazón gnóstico.
Mientras mi alma helada contrae y tirita
Al leer radiante su pronóstico.
¡Pero vosotros huevones no escuchéis esto!
¡No... no... no...no... no escuchéis esto!
¡Son versos malditos...!
¡Son versos malditos...!
¡Escritos en una noche de terrible.... tempestad....!
Por un escritor que por siempre fue...
¡Un proscrito...!
¡Un proscrito...!
Por la bien llamada y distinguida sociedad.

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