Siento un puño de acero en mi pecho
No te puedes imaginar
ahora que no te tengo,
el dolor tan fuerte
que se me apodera del pecho,
dolor que impide respirar,
porque a mi lado, tú no estás.
No estás para darme sombra
con el magnolio de tu amor.
¡Cuánto yo ahora aprecio
aquellos dulces momentos!
Cuando tú magnolio ofrecía amor.
Pero ahora, no te veo, no estás,
y siento un peso de insufrible malestar.
Pues dentro del pecho llevo
un cruel puño de acero,
Que me impide espirar.
No te tengo a mi lado,
escuchando a los pájaros que,
libres, volaban por el cielo.
Ya no volveré a escuchar
los cantos de esos pajarillos,
con la misma intensidad,
ni a ver tan bonitas las flores,
que a nuestro alrededor crecían,
cuando vivíamos como una pareja
de cisnes inseparables de por vida.
No te tengo a mi lado
¡ y cuánto lo siento!
No sé donde estás ,
Y un puño de acero
me impide recuperar,
aquellos mágicos momentos,
en los que tu cabeza apoyabas
sobre mis hombros,
contemplando a los pájaros del cielo.
¡Ojalá pudiera volar como
alguno de ellos!
Para ir volando en tu busca,
¡porque éste dolor...es insufrible!
No consigo aliviarlo, y las flores
que tengo alrededor
ya no son tan perfumadas
porque sus fragancias,
eras tú, quien se las proporcionabas.
Ahora, pregunto a los pájaros
dónde... dónde... donde estás amada mia,
para sin demora ir a buscarte a toda prisa.
Seguramente te hayas perdida,
y no sabes encontrar el camino de vuelta.
Si me dijeran donde estás,
iría a buscarte sin demora,
porque sin ti ... sólo soy una mísera sombra.
dado que tú... llevaste el magnolio completo.
Las flores ya no expanden sus fragancias,
porque eras tú, quien se las proporcionabas,
Créeme que es muy duro estar sin ti,
Y el pecho, lo tengo ocupado
por un puño de acero,
que me impide respirar.
Por eso, le pregunto a los pájaros
dónde tu corazón está,
porque seguro que no sabes encontrar
el camino para conmigo regresar.
Si consigo quitarme este puño de acero
que hiriente aprisiona el pecho,
preguntaría a los pájaros
que vuelan libres por el cielo,
dónde mi amor se extravió.
Mi corazón al cielo se lo pide
para colocarte flores en los cabellos,
y danzar con las melodías
del aleteo de los pájaros,
que libres vuelan por el cielo.
Un cielo que fue testigo
de nuestros besos y caricias,
Pues viviamos en un maravilloso jardín,
Llamado de las delicias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario