Ojos del Oriente
Quisiera llegar con mi voz
a donde no pudieron llegar mis ojos;
Montes altos y océanos inmensos lo impedían,
y el mundo es redondo,
luego, la luz se pierde
hasta los confines del universo.
Por eso, a ti no podía verte
al encontrarte al otro lado del mundo,
siendo ajena a unos sentimientos
que producen malestar y fatiga.
Qué pena no haberte podido apreciar
a un metro de distancia,
justo la largura de mis brazos,
para poder abrazar esa luz
que tus ojos irradian y cautivan.
Sin embargo, la noche oscura y fría,
hacía perderme sin remisión
por el laberinto de las estrellas.
Tú no podías apreciarme
debido a la redondez del mundo;
pero en cambio con la voz es distinto.
La voz viaja por las nubes y el viento,
y flotando llega hasta ti fácilmente;
sólo tienes que escuchar
lo que la nube te dice.
Para así, saber y conocer
de primerísima mano
los sentimientos que se albergan
en el interior de un ser extraño.
Yo puedo verte y estoy contento,
fascinado, cautivado, almibarado,
y todos los ado, del diccionario.
Mi voz viaja por el viento
a través de un mundo en movimiento
Y hoy puede decirte que estoy contento
de ver esos ojos rasgados
por el sol del oriente,
que tanto encantan y fascinan.
Nuestros ojos son diferentes,
pero en cambio nuestro corazón
son tan iguales, que no hay distingos.
El que si lo haga, es que es un malnacido.
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