En lo alto de la torre de Shanghái
Estoy en la cima de un rascacielos,
a seiscientos treinta y dos metros de altura,
Y a pesar de estar tan alta,
estoy muy bajita comparada con la luna.
Rodeada estoy de ojos que me miran
y están al tanto para que no ocurra nada.
Abajo, está Shanghái, iluminada
por veinte millones de luciérnagas,
que a diario, comen duermen y trabajan
para que su esplendor fascine y prevalezca.
No tengo ningún temor de haber subido tan alta
y pensar que los hombres son hormigas,
aunque talento y esfuerzo no les falta
para poder subirse a las más altas cimas.
Por eso, desde esta altura yo te digo,
que te quedes ahí, siendo una hormiga,
pues mis ojos desde arriba son testigos
que no se es más grande por estar arriba.
Nadie puede demostrar que una hormiga
sea menos feliz que un águila imperial,
desde aquí arriba te lo dice una amiga
que la auparon tan alto que no puede bajar.
Nadie preguntó si estaba de acuerdo o no,
me subieron y aquí en lo alto me dejaron,
sólo para admirarme como un Dios,
un dios de carne y huesos humanos.
Mirando desde arriba he podido descubrir
que es muy fácil resbalar y poder caer;
Ícaro, intentó llegar al sol, y tras sucumbir
ya nadie intento hacer lo que hizo él.
¡No lo intentes, no lo intentes, no lo intentes!
no quieras ser como yo sin tener paracaídas,
Pues desde el pódium más alto, lo corriente
es que más dura y dolorosa sea la caída.
Todo en la vida es una ilusión y fantasía
un oasis creado en nuestra imaginación,
pues la vida es una de esas regalías
que primero nos la da y después las quita Dios.
La vida, es palillo que se rompe fácilmente,
Tú y yo, somos palillos de blancos dientes,
Sin embargo, no tenemos la capacidad de romperlo,
se rompe el sólo.
oyes un ¡Claaac...!
Y ya... pasas a ser parte de un recuerdo.
Si algún día estuve en la cima no me acuerdo.
¡Claaac...! ¡Claaac,,,! ¡Claaac...!
Como te he dicho... un chasquido
Qué sirve para borrar lo que has sido.
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