Mientras brillen las estrellas
Deberíamos convertir el mundo
en una gigantesca sala de baile,
donde todas las personas
se pusiesen a bailar.
Sin preguntar quién eres,
ni donde trabajas,
ni cuánto dinero tienes.
¡Qué distinto sería esta jungla!
si nuestros instintos caníbales
los convirtiéramos en diversión!
Pero eso sería un espejismo,
un sueño lubrico de una noche.
A los hombres, se les olvidó soñar.
Soñar... soñar...soñar...soñar,
los hombres perdieron esa facultad.
Ya no existen las mujeres ideales,
ni tampoco los hombres magistrales.
Todo es espesa bruma y sombras,
sombras que caminan
pensativas y cabizbajas,
por calles custodiadas
por edificios altos,
donde relampaguean
Las luces de neón,
para acabar multiplicando
toda nuestra confusión.
A la gente se le olvidó bailar
todos con todos,
en completa armonía,
Deberíamos escuchar
música celestial,
y el sonido de los besos
es la mejor sinfonía.
Hay que bailar
mientras brillen las estrellas.
Hay que disfrutar los días
mientras el cuerpo aguante y pueda.
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