martes, 16 de septiembre de 2025

Observando el arco iris



Observando el arco iris



Ahora que miro para  el cielo

quiero recordar,

el día que por primera vez

contemplamos el arco  celestial.

 Galopando rompimos el viento de la tarde

 a dúo, con nuestro caballo alazán.

¡ Y qué felices nos pusimos

al ver por primera vez el arco celestial!

Parecía que había salido

para que lo  pudiésemos disfrutar,

  dicha alegría la  compartimos

 como algo maravilloso y genial.

Era el espejo simpático

de nuestras jóvenes vidas,

llena de colores fantásticos

fruto de nuestra alegría.

A dúo cabalgábamos

 con nuestro caballo alazán,

atravesando el maravilloso arco

surgido  del celeste manantial.

El prado olía a frescas fragancias,

 y el arco iris salió de forma magistral,

pues  fue Dios, quien con su  Gracia,

a dos jóvenes enamorados

tubo a bien el  demostrar.

Jóvenes que empaparon de alegría

 tras aparecer el arco celestial,

y que  ayudó a ambos a cruzar

 el caudaloso río de la vida.

Éramos, como dos curiosos pajarillos,

que asoman su cabeza

por primera vez del nido,

 Halagados por ver junta tanta belleza.

¡Qué felices estábamos trotando 

por el cobertor  del prado, 

 el arco iris en su cenit brillando 

de armonía y esplendor sobrado!

El mismo que en esos momentos

desbordaba nuestro corazón,

Porque fuimos  bendecidos

por las manos del Creador.

 Nos atrevimos a atravesar

el puente con los retos de la vida,

llenos de  entusiasmo y felicidad

y que a todos Dios nos convida.

Ahora vemos el nublado cielo

 y alegra con la misma emoción,

 que nuestra primera vez,

cuando para nosotros el arco surgió.

 Sus siete colores vivos

  impresionó  nuestro corazón,

porque eran rayos uncidos,

con la luz   del Creador.

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