miércoles, 10 de septiembre de 2025

De un mundo distinto al nuestro

 



De un mundo distinto al nuestro




Llegaste desde otro mundo

para quedarte en el mío,

fruto de un sueño profundo

en una tarde de estío.

Entonces agradecí el  fuego

que en tu cuerpo transportabas,

para calentar mi cuerpo 

al que calor le faltaba.

Una ínfima luz de estrella

parecía que me guiaba,

hacia una tupida  niebla

donde nada adivinaba.

¡Pero que distinto ahora!

esa niebla está olvidada,

un beso quebró la hora

alegrando así  a mi alma.

Unos dirán querer mucho,

otros que siempre quisieron,

Más yo diré que aún lucho

con todos los que mintieron.

Ellos  clavaron espinas,

yo di flores de romero,

y vigilé las esquinas

de todos los bandoleros.

Ya te pueden decir misa,

que esta vida es un enredo,

que no por tener más prisa

se llega siempre el primero.

A las pruebas me remito

o que pregunten al viento, 

nada en tu frente hay escrito

que digan que me arrepiento.

Que pregunten a la estrella

que  su luz tenía olvidada, 

y que convirtió en centella

una tarde inmaculada.

Ante mí te apareciste

quizá un poco mareada,

fruto del viaje que hiciste

de aquella estrella lejana.

Unos dirán que no es cierto

que aquello pudiese ocurrir.

Más yo diré con acierto

que el sueño te hace vivir.

Y eso es lo que a mí  pasó

cuando  estaba casi muerto,

que se me apareció una flor

de un mundo distinto al nuestro.


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