domingo, 7 de septiembre de 2025

Lo más parecido al cielo

 


  Lo más parecido al cielo

 


De  nada de lo que he  dicho,

y de nada de lo que he hecho,

 en esta vida yo me arrepiento.

No me arrepiento, no me arrepiento,

de nada de lo que he dicho y hecho.

Cada golpe, cada desaire, cada desprecio,

todos guiaban al mismo sitio

a buscar en la  Tierra, el tan deseado cielo.

Y aunque parezca sorprendente,

el cielo llegué a encontrar,

con él yo me di de frente, 

y no por casualidad,

porque el cielo, es la huevera

donde cada día colocamos uno en su molde,

hasta completar la docena.

Las docenas, yo las he completado por centenas.

Unas veces eran huevos  blancos, 

otras,  morenos o con pintas,  y luego,

  de diferentes tamaños y demás colores;

verdes azules,  color chocolate...

Todos los huevos juntos podría decirse

 que formaban el tan ansiado cielo.

 Ya dispuestos a incubarlos  saldrían

cientos y miles de razas,

Pero todos los huevos tienen la particularidad

de que por sí solo, son "un  huevo"

 y todos esos huevos juntos forman "el cielo"

Una vez que eclosionan esos huevos

lógicamente los hay de todos los tamaños,

pero hay uno en particular 

que entre todos destaca,

el gallo de pelea,

¡Uff! una verdadera fiera de la naturaleza,

 sorprende que no es muy grande,

más bien es gallo ligero,

pero tiene unas defensas formidables,

y luchan  hasta la muerte

como un toro allí en el ruedo.

Por eso,  hay que darles de comer a parte.

Las gallinas son  de diferente tamaño

y de diversos  colores:

Las hay flamenconas, presumidas,

asustadizas e infinitamente inocentes.

Apenas les muestras unos granos

y enseguida las tienes a los pies,

Y después... Y después... Y después...

todo lo que con ellas se te ocurra hacer.

Por eso, si algún día muero

no quiero lleven al cielo,

sino que lleven entero 

a un humilde gallinero.

¡Kikirikiiii...! ¡Kikirikiii...! ¡Kikiriki...!

Cantaría todos lo días

diciendo que soy feliz.

Esto para mí sería

lo más parecido al cielo,

donde las gallinas libres

ponen huevos en el suelo.

¡Ccorocooo...! ¡Cocorocooo!

Se oye cantar de alegría,

pues la sufridora gallina

ya puso el huevo del día.

¡Esto es cielo...! ¡Esto es cielo...!

y no ese que desde que nacen buscan

 dando golpes en el pecho.

¡Kikirikiiii...!

¡Cocorocooo...!



No hay comentarios:

Publicar un comentario