viernes, 26 de septiembre de 2025

La ópera del pueblo

 




La ópera del pueblo




Oeoe, oeoe, oeoe, oeoe, oeoe...

Oeoe, oeoe, oeoe, oeoe, oeoo...

Todos los afectos, todas ilusiones,

todas las penumbras cayeron sobre mí

como un ciclón pasaron  las emociones

todas desaparecieron tras de ti.

Porque estabas enamorada 

de la magia del río Sena,

 y de la brillante armonía de París,

y yo, entre penumbras yertas

 triste y solo quedé aquí.

Oeoe, oeoe, oeoe, oeoe, oeoe...

Oeoe, oeoe, oeoe, oeoe, oeoo...

Todo aquel que me conoce

debe de saber muy bien ,

que aguanto lo que haga falta 

pues tengo lo que hay que tener.

De modo que, si debo irme  hasta París,

cogeré el tren hasta poder ver esa luz

que por lo visto tanto gustó a ti

y de la que te enamoraste tú.

Tururú, tururú, tururú, tururú...

Tururú, tururú, tururú, tururú...

Eres una aprovechada

 llevándote toda su bonita luz,

y ahora la tienes concentrada 

en tus ojos de color azul.

No sé, no sé, no sé, no sé, no sé...

porque la luz que tenía

 toda hasta París se fue.

Allí está ahora mi amor

 y a mi amor quiero yo ver.

Oé, oé, oé, oé, oé, oé, oé...

Oé, oé, oé, oé, oé oé, oo...

París se llevó todo el resplandor

del sol de la mañana,

y ahora voy a buscarlo yo

para así alegrar el alma.

Uó, uó, uó, uó, uó, uó, uó...

Uó, uó, uó, uó, uó uó  uó...

Hay quien le gusta la marcha

en el  El Molino Rojo de París,

y gente que les va la charanga

con los instrumentos de aquí.

Parabán, parabán, para bambán...

Parabám, parabán, para banbán...

Basta con una trompeta

unos platillos y un tambor,

para ofrecer una opereta

que la canta todo el dios.

La charanga de los pueblos

son en España una tradición,

sin hacer falta un  soprano

ni un destacado tenor.

Basta con levantar los brazos

y las piernas un montón,

y cantar todos gozosos 

el eaea, eaea, eaea oo...

como si estuvieran celebrando

un golde la selección.

La charanga es la ópera del pueblo

que la canta todo el dios,

no hace falta un Molino Rojo,

para hallar la tentación.

basta una sombra en el parque

del farol que se fundió,

o porque alguien tiró una piedra

y que por suerte le dio.

Y si no allí en la era

con paja como colchón.

Unos se van a París,

para ver pelis de porno,

y otros al pueblo del abuelo,

donde  nada es de retorno.

Oé, oé, oé, oé, oé....

Oé, oé, oé, oé  oeoó...






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