La ópera del pueblo
Oeoe, oeoe, oeoe, oeoe, oeoo...
Todos los afectos, todas ilusiones,
todas las penumbras cayeron sobre mí
como un ciclón pasaron las emociones
todas desaparecieron tras de ti.
Porque estabas enamorada
de la magia del río Sena,
y de la brillante armonía de París,
y yo, entre penumbras yertas
triste y solo quedé aquí.
Oeoe, oeoe, oeoe, oeoe, oeoe...
Oeoe, oeoe, oeoe, oeoe, oeoo...
Todo aquel que me conoce
debe de saber muy bien ,
que aguanto lo que haga falta
pues tengo lo que hay que tener.
De modo que, si debo irme hasta París,
cogeré el tren hasta poder ver esa luz
que por lo visto tanto gustó a ti
y de la que te enamoraste tú.
Tururú, tururú, tururú, tururú...
Tururú, tururú, tururú, tururú...
Eres una aprovechada
llevándote toda su bonita luz,
y ahora la tienes concentrada
en tus ojos de color azul.
No sé, no sé, no sé, no sé, no sé...
porque la luz que tenía
toda hasta París se fue.
Allí está ahora mi amor
y a mi amor quiero yo ver.
Oé, oé, oé, oé, oé, oé, oé...
Oé, oé, oé, oé, oé oé, oo...
París se llevó todo el resplandor
del sol de la mañana,
y ahora voy a buscarlo yo
para así alegrar el alma.
Uó, uó, uó, uó, uó, uó, uó...
Uó, uó, uó, uó, uó uó uó...
Hay quien le gusta la marcha
en el El Molino Rojo de París,
y gente que les va la charanga
con los instrumentos de aquí.
Parabán, parabán, para bambán...
Parabám, parabán, para banbán...
Basta con una trompeta
unos platillos y un tambor,
para ofrecer una opereta
que la canta todo el dios.
La charanga de los pueblos
son en España una tradición,
sin hacer falta un soprano
ni un destacado tenor.
Basta con levantar los brazos
y las piernas un montón,
y cantar todos gozosos
el eaea, eaea, eaea oo...
como si estuvieran celebrando
un golde la selección.
La charanga es la ópera del pueblo
que la canta todo el dios,
no hace falta un Molino Rojo,
para hallar la tentación.
basta una sombra en el parque
del farol que se fundió,
o porque alguien tiró una piedra
y que por suerte le dio.
Y si no allí en la era
con paja como colchón.
Unos se van a París,
para ver pelis de porno,
y otros al pueblo del abuelo,
donde nada es de retorno.
Oé, oé, oé, oé, oé....
Oé, oé, oé, oé oeoó...
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