Mino Moto, Moto Mino
Vaya gracia la que tiene esta mujer.
Con su abanico floreado
hace mover todo el cuerpo,
ya no es mujer, es el ramo
el que roba mi embeleso.
Coloreados lleva los mofletes
con la bandera del Japón,
y son veinte ramilletes
los que en su kimono bordó.
Qué feliz está esta mujer
sin ninguna orquesta especial,
baila al ritmo de su abanico
de manera magistral.
Aiaia, aiaia, aiaia, aiaia...
Y olé, olé, olé y otra vez olé,
por la gracia que en su cuerpo tiene
esta simpática y alegre mujer.
Ella te anima con su abanico
diciendo cual es el miembro a mover,
de una forma tan graciosa
que hasta llego a comprender.
Esto tan solo lo digo
porque no hablo el Japonés,
mas de sus gracias me río
y hasta lo llego a entender.
¡Olé, olé, olé, y mil veces digo olé,
porque sin hablar me ha dicho
todo lo que debo hacer.
Aiaia, aiaia, aiaia, aiaia...
¡Qué felices están los pájaros
que habitan en su jardín!
pues en sus picos todos tienen
un amoroso flautín,
felizmente conjuntados
para alegrarle la vida a ti y a mí.
Maku, Maku, Maku, Maku...
Miki Miki, Miki, Miiii...
Yo no sé como te llamas
pero me has hecho reír.
En estos tiempos que estamos
es mucho de agradecer,
por estar siempre enfadados
al hacer corto en el mes.
Pues ya que no comemos
por lo menos nos reímos,
y si algún día nos vemos
brindaremos con buen vino.
Mino Moto, Moto Mino,
aunque yo no te conozco
mi canción... ya está en camino...
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