Praderas de amor y felicidad
Los dulces momentos de mi vida
cabalgando van a lomos de un brioso corcel,
negro, soberbio, con doradas y fastuosas crines,
a través de los nimbos rosados del atardecer.
Sólo puede haber sentimientos bonitos,
pues bonitas son las flores del recuerdo,
y que en las páginas del cielo dejé escritos
Mil poemas emanados del sentimiento.
Para, van, para van, para van, para van...
Al trote de mi caballo cabalgando van...
Los recuerdos son paseos a caballo
por verdes praderas donde florece el amor,
y ese amor hoy quiero recordarlo
con las sublimes notas de esta canción.
Para, para, para, para, para, papa...
¡Qué pena, mas grande que el amor no dure!
¡Qué pena, es que lo bonito tenga que acabar!
Pero desgraciadamente así es la vida,
y aunque sea con lamentos la tienes que aceptar.
Los recuerdos alegres vuelan como nimbos,
arrastrados por las brisas del placer,
placer y alegría que ambos compartimos
saboreando el rosado crepúsculo del atardecer.
Para, van, para va, para van para van...
El corcel de los bellos sentimientos
por las nubes rosas cabalgando van,
y aletean cual jubilosas mariposas,
por las extensas praderas de amor y felicidad.
Hoy los recuerdos saltan y saltan de alegría,
quizá intentando con las manos atrapar;
Pero los recuerdos son redes de mayas sombrías
Y que aunque no quieras, todos logran escapar.
Mi caballo negro tiene largas crines,
Y hoy, se pasea alegre bajo el cielo azul,
compartiendo los bonitos querubines,
y los adorables besos que ayer diste tú.
Mi caballo esta saltando y trotando de felicidad
pues son justos esos recuerdos
Los que le hacen saltar.
¡Saltar... saltar... saltar de felicidad...!
Porque los bellos recuerdos
de mi alma... nunca...nunca...se irán...
Para, para, para, para, para, para, para, papa...
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