Fiesta bacana
Hay una chica que va con gorra negra
y una cruz blanca en la visera;
Descaradamente mira y echa el humo
tal si incienso, ceremonial fuera.
La he seguido para ver a donde iba,
por aquellas angostas callejuelas.
Pese a verme, tan apenas se inmutaba,
y yo, por eso, tras ella continuaba.
Directamente llevó hasta un local subterráneo
donde por lo visto allí se reunían lo exquisito
Directivos, ejecutivos, facultativos,
y demás calificativos.
Fumando, bebiendo y consumiendo
todo lo que a sus manos llega,
y puedan introducir en su boca como ingesta.
Allí, cinco chicas mínimamente tapadas
bailan sobre una brillante barra
sujeta al techo,
con gestos provocativos,
pareciendo hacer en directo
lo que sólo en su imaginación han hecho.
Ya sé a donde he llegado,
No tengo la menor duda,
Es una fiesta bacana,
y todo el que está presente
hace lo que le viene en gana.
La chica de la gorra negra
con la cruz en la visera,
se me acerca y me incita
con su humo de maría,
que enloquece, me sublima y me extasía.
Todo parece un juego,
un placer, una ambrosía.
Hay hombres mirando, y retando,
con miradas siniestras y furtivas,
miradas de bajos fondos,
miradas provocativas,
Miradas de hombres sin luz
miradas de mujeres arpías.
Me centro en la de la gorra negra,
como la nieve es su tez,
Etéreos mensajes me envía
con humo de insensatez.
Quizá dice que ella,
es el fruto e hija de una noche aciaga,
qué es el resultado de una partida de guija,
de dos amantes que realizaron sexo
sin conocerse y sin verse el rostro,
Siendo después apadrinada
por una solitaria gata negra.
Ahora danza y provoca
con su humo de maría.
Me ha hechizado, me ha conquistado,
totalmente ha cautivado...
Puede decirse que... la guija...
conmigo sí ha funcionado...
Sin darme cuenta he acudido
a una fiesta que es bacana,
donde cada uno hace
lo que le viene en gana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario