domingo, 28 de septiembre de 2025

Los lamentos de los muertos

 




Los lamentos de los muertos



Se oye un lamento en la noche

Ay...ay...ay...ay...ay...ay...

Ecos lejanos se oyen...

quizás sean de lágrimas al caer

de unos ojos que lloran

por vislumbrar soledad.

Ya no hay alegría en aquel lugar.

Los inviernos fueron largos

y la tierra no aguantó,

aquel frío que impedía 

cultivar la tierra de labor.

Allí solo quedan vestigios

de la grandeza que un día fue.

Atrás se quedó la juventud

y los brazos fuertes 

que sujetaban el arado  y el hacha.

Ahora ya no hay leña cortada,

nadie hace fuego en el hogar,

sólo hay espíritus errantes....

espíritus del más allá.

¡Ay.... ay...ay...ay...!

Qué tristeza se desprende

 de aquella adusta casona,

que fue levantada en la colina, 

un día rebosante de alegría.

Los fuertes  árboles eternos,

no aguantaron el paso de sus años,

y miran al cielo,

cual mástiles de un velero

desprovistos de sus  aparejos,

navegando a la deriva en un mar sin olas.

Ya nada podrá ser igual 

porque las personas que vivían cercanas

ya no están.

¡No están...! ¡ No están..!. ¡No están...!

Se cansaron de derramar lágrimas

y de pelear.

Se oyen lamentos lejanos,

quizá de espíritus que en otra vida están.

¡Cuántas casas deben de haber en este estado!

para comprender que si al pobre no le ayudan

todo quedará abandonado.

Hasta que el viento acabe por desmoronarlo.

¡Crafff...! ¡Crafff...! ¡Crafff...!

Sólo se oyen chasquidos,

ecos de suspiros lejanos.

Quizá sean de toda esa gente

que danzaban alrededor de los árboles.

Hoy desnudos de hojas,

mástiles muertos,

irguiéndose solitarios

mirando al cielo

Presos en sus insignes recuerdos

¡Uuuuuuuuffff..!

Se oye rugir al viento,

aunque también pueden ser

los lamentos de los muertos.

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