El cazador furtivo
Dicen que soy de otro tiempo,
Más allá del Paleolítico,
Que con palos hago fuego,
Y con sangre bebedizos.
Que en noches de luna llena
Aúllo cual lobo herido,
Y al viento lanzo mis penas
Con presagios destructivos.
Hoy en mi entorno se ciernen
Asperezas de leyenda,
Quizá nadie me comprende
¡Porque nadie oyó mis quejas!
Trabajo nunca me dieron,
Mendigar es execrable,
La caza fue el clavo ardiendo
Donde yo pude aferrarme.
¡Qué no me digan ahora
Que estoy aquí porque quiero!
¡Cuando el mundo me devora
Y sólo ofrece su cieno!
Mamé de muy buena leche
Y mi orgullo lo defiendo,
No dejaré que maltrechen
Igual que a un pordiosero.
Que me den alternativas,
Si no, que guarden silencio,
Y se dejen de pamplinas,
Las mismas que no comprendo.
No me importan sus misivas,
Cruzados tengo los dedos,
Para que sus profecías
Se revuelvan contra ellos.
Allá cual con su conciencia,
Con su doctrina o sus credos.
¡Qué malo es tirar la piedra
Sin antes mirar primero!
Soy un hombre sin amigos,
De amigo tengo a mi perro,
Que obedece a lo que pido
Y me defiende mordiendo.
Él es mi fiel centinela
Cuando por las noches duermo,
Mi ángel son las estrellas
Que visten el firmamento.
Mi norte el radiante sol
Con sus fugaces destellos,
Mi musa con dulce voz
Me susurra con el viento.
Me besa en cálidos soplos
Con sus fragancias de brezos,
De las landas de Pinsoro,
Y de Valdecarros, el romero.
Driadas de Las Bardenas,
De pino tenéis el cuerpo,
La cara de diosas griegas
De hebras de oro el cabello.
Vosotras sois mi pasión
Con vuestros favores cuento,
Porque no guardáis rencor
Si alguien un día ha de juzgar
De lo malo o de lo bueno,
A mí no me ha de importar
Ya que de nada arrepiento.
Y si es en el más allá,
Antes las puertas del cielo,
Aceptaré sin chistar
El fallo del Dios Eterno.



No hay comentarios:
Publicar un comentario