viernes, 1 de agosto de 2025

Versos de mujer III

 

III




El sol derrite sus mieles
 
en la raíz de los ensueños,

cristalino corazón que gravita

sobre un éter de ternura,

 labios del pueblo honrado

y trabajador de antaño,

cuando la noche devoraba
 
el rumor profundo de la calle,

sin el atropello constante de las herraduras

con su ancha piel
 
golpeando las puertas soleadas,

soliviantando la paz de sus moradores.

Hoy el viento crepita las
 
viejas páginas de la historia,

ruiseñor azul que deslumbra
 
 el púrpura de mi bandera.

Estoy sola, borracha de martirio,

mutilada, despedazada quizá,

tras el combate de tu prolongada ausencia.

Aquí en esta colmena de aluminio y vidrio

donde la tierra se agiganta
 
con sus acipresadas sombras.

Cojo la guitarra por la cintura
 
y me pongo a cantar,

soy un pájaro ciego, un trovador de nieve

en medio de un océano de labios turbulentos

bajo un universo de azufre,

sin su manto de estrellas rutilantes.

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