Caprichos de amor
Estar tanto tiempo sin verte,
en verdad que preocupaba,
vivir cerca era gran suerte,
siendo bien joven te amaba.
Más pasaron muchos días
viendo que al lado pasabas,
siempre con mirada fría,
como si no te importara.
Fuiste el primero en mi vida
que encendió y alegró el alma,
e hizo ruborizar las mejillas
si de soslayo mirabas.
Por tanto, fielmente creía
que yo estaba enamorada,
salvo que alegrar el día
sea fruto de otra palabra.
Muchos hay que van siguiendo,
y acierto cual es la causa,
pero tú fuiste el primero
que se adueñó de mi alma.
El primero que logró,
atraparme toda entera,
el motivo o la razón
puede adivinar cualquiera.
El amor es esa nube
de abundante cabellera,
que rubios pinta los montes
y verdea la primavera.
Mas esa nube aparece
cuando menos te lo esperas.
¡Ay cuánto se le parece
al hombre que estaba afuera!
Tú eres para mí especial
pues siempre soñé contigo,
Te tengo en un pedestal
bello Apolo del Olimpo.
Hoy el sol salió con fuerza,
un rayo penetró en mí,
y a la vez abrió la puerta
preciosa de mi existir.
Bendita sea la puerta tuya
si hoy la abres para mí,
Por eso grito ¡¡¡aleluya...!!!
¡¡¡Por fin me has dicho que sí...!!!
El amor tiene caprichos:
Primero te hacen sufrir,
luego, borras todo dicho
y por él deseas vivir.
Eso es lo que aquí ha pasado,
tomando tú la iniciativa,
diciendo que estás enamorado
de forma superlativa.
Si tú me amas y yo te amo,
nada habrá que reprochar,
Desde hoy yo seré tu dueña,
y tu, mi dueño serás.
A Dios le pareció bien,
y a nosotros nada mal.
Embadurnó con su Gracia,
nuestros buenos sentimientos,
Por eso damos las gracias
y a sus sagrados mandamientos.
¡¡¡Gracias Dios, por escucharme...!!!
¡¡¡Gracias por tu generosa bondad...!!!
¡¡¡Y gracias por enviarme
a mi hombre más especial...!!!
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