El Edén celestial
Amamos la miseria,
a las pruebas me remito,
hasta que todo está en ruina
no deseamos volver para atrás,
cuando todo el mundo vivía en paz,
amando y respetando la paz y la libertad.
Ahora, todos somos lechugas
que cualquiera se puede comer,
si les apetece lo verde
y se crio en un vergel.
Nadie... nadie... nadie es más que otro,
el cielo, para todos se creó,
aunque alguien puso un infierno por el medio
para fastidiar a Dios.
Las manos si son de yeso
el cielo no alcanzarán,
igualmente que las vírgenes
subidas a un pedestal.
¡Uuuuuu....! ¡Uuaaaa..,!
Cuánto nos hace falta
para así poder llegar,
al corazón que se exalta
por no ver nunca el final.
Sólo provocan heridas
de horror y de crueldad,
y las almas afligidas
llorando por ellos están.
¡Uuuu...! ¡Uaaaa...!
Hoy los diablos, que bien, bien,
con nosotros se lo van a pasar,
primero te dirán ven, ven,
luego que a dónde tú vas.
Así daremos un paso al frente
y otro lo daremos para atrás,
el caso, es que toda gente
siempre, siempre, quede igual.
La verdad quedó herida,
Por flecha de gravedad ,
Gracias a que la partida
en tablas llegó a quedar.
A todos dieron los labios
para podernos besar,
hoy día, eso es extraordinario,
pues se usan para insultar.
¡Noooo....! ¡Noooo....!
¡No me obligues a saltar...!
Seguro habré de caer
en la trampa principal.
Origen de nuestro fracaso,
de este mundo terrenal,
cuando en realidad buscamos
sólo el Edén Celestial.
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