martes, 26 de agosto de 2025

Cual calandria en un trigal



Cual calandria en un trigal




No sé, no sé, no sé, no sé...

Y nunca creo lo podré saber,

por qué  el viento me dejó sobrevivir,

cuando a la distancia, todo es ruina

y esqueletos que no saben hablar,

Pues les cortaron la  lengua

para no poder nunca pronunciar

las palabras luz, amor, y eternidad. 

Luz para esta vida consagrada

a corazones como el tuyo,

vidrio, cemento y hierro,

dejando sólo cristales puntiagudos,

para martirizarte los frágiles pies,

si llevabas idea de avanzar unos segundos.

Avanzar, avanzar, avanzar...

Avanzar hacia la paz y la libertad

palabras que en este mundo

no volverás a escuchar.

Ya no acierto a ver tus ojos,

se perdieron en el horizonte azul,

donde se colapsó  la alegría

que ofrecía la juventud.

Yo sobreviví al fuego de tus ojos,

ojos verdes que no volveré a ver,

por culpa de los diablos rojos

caídos desde el borrascoso cielo

 un triste y cruel atardecer.

Ahora, mis huesos vuelven a renacer

y ese será el notición:

"Alguien que come lechugas

le sabe igual que el jamón."

Se trata de  una despampanante flor

 con cabellos color  ámbar, 

fruto y origen del viento,

y  del ciclón de una lágrima.

Ese ciclón eres tú,

esencia revolucionaria,

guiada por la rectitud

de una mujer extraordinaria.

Yo siempre te adoraré,

quizá, no tenga elección,

si hay nubes podrá llover

de lo contrario, es que no.

Tú eres la revolución,

revolucionas los sentidos,

causando  fascinación

por regalar lo ofrecido.

Un cuerpo que el hombre adora,

un alma para volar,

Y una voz encantadora

cual calandria en un trigal.





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