jueves, 28 de agosto de 2025

La chica que vestía de rosa

 



La chica que  vestía de rosa





De pequeña,

siempre me gustó cantar,

ya he crecido

y sigo pensando igual.

Me gustaría cantar

hasta sangrar por la nariz.

¡Qué alegre fluya la sangre!

¡qué  fluya de color rosa!

el rosa es mi color preferido.

Mi coche, lo encargué  rosa,

mi casa  rosa  pinté,

la puerta, el tejado, la pared,

y visto de color rosa 

de la cabeza a los pies.

Mmmm... mmmm...mmmm...

Me encanta el rosa,

y con estos gustos singulares,

hasta un cerró me subí,

para cantarle a las estrellas

y ellas, conociesen  a mí.

La noche, si es cálida y  dulce,

el viento acaricia el rostro,

podría decirse que,

de este modo soy feliz.

El firmamento me mira,

y yo, correspondo a él,

y le ofrezco la canción,

que alegre se acompasa 

con los latidos de mi corazón.

No te puedes imaginar

lo feliz que puedo estar,

pues el cielo,

es todo una inmensa poesía.

El cielo me lo agradece

con su lluvia de estrellas,

que, como lágrimas amarillas,

surcan los oscuros cielos.

¡Qué feliz soy..!

 de tañer mi guitarra

y ofrecerle esta canción,

que de  manera espontánea 

surgió de mi corazón.

El universo,

me hace empequeñecer,

y a la vez, me hace ser más grande

que la hormiga que de día suelo ser.

Si pudieses escuchar mi canción,

comprobarías que,

son versos  emanados del corazón.

Yo, se la dedico al cielo,

y a ti dedico también,

porque tú escuchas al aire,

y el aire marcha planeando

suave ,cual avión de papel.

Dios quiso poner el broche

a las notas de esta canción,

 mirando  al cielo de  noche

y, de manera espontánea 

salió de mi pequeño corazón.

Mmmmm...mmmmm me dice el viento,

mmmm.... dice el cielo agradecido,

al escuchar mi canción.




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