Soy un hombre muy feliz
En la noche cerrada todo es libre
para llenar nuestras manos,
con aquello que más nos gusta.
¡No me importa, nada asusta!
Tú, eres especial para mí.
No puedo dejar de admirarte,
pues eres la chica que entrega todo
sin necesidad de hablar.
Ojos como el sol de amanecer,
¡quién te lo iba a ti a decir
que las cosas también pudieran ir!
Eres el espejo donde la belleza se mira,
y yo, nunca me canso de mirar.
Miré y quedé hipnotizado
de esos ojos de amable fuego,
por el cual mi corazón se altera
y a gritos dice ¡¡¡Te quiero!!!
Eres mil veces hermosa,
mil veces te lo habrán dicho,
quinientas veces por antojo
otras tantas por capricho.
Veo tu hermosura a flor de piel
invitando al amor corporal,
por ser dulce como miel
y para los hombres, un manjar.
Tus ojos me acaban de decir
que todo tu cuerpo bello
lo has reservado para mí.
¡¡¡Qué feliz...!!! ¡¡¡qué feliz...!!!
¡Por favor... por favor... dámelo ya!
Pues mi corazón está a punto de explotar.
Me encanta la exquisita sensualidad,
de una mujer que como tú,
me puedes dar.
Soy un hombre impaciente,
que lo único que puede hacer
es absorberte con la mirada,
como quien absorbe con la pajita
un fresco zumo de limón.
Tus ojos me están diciendo
que quieres compartir tu amor.
Tienen la singularidad de las diosas
y yo, el de las mariposas
que entre las flores revolotean,
por eso, ambos nos debemos unir
para que esta bonita historia
tenga también un bonito fin.
¡¡¡Soy feliz...!!! ¡¡¡Soy feliz...!!!
puesto que te lo he pedido
y tú, me has dicho que ¡¡¡ Siiiii...!!!
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