Cuervo que vuela a la cazuela
Por aquí, por aquí, por aquí...
Por aquí viene el lacayo
del marqués nuestro señor,
con dos caballos y un carro
para llenarlo de provisión.
Por eso va preguntando:
¿Qué tiene usted, qué tiene usted, qué tiene usted?
para cargar este carro
y llevárselo al marqués.
¿Cuántas gallinas tienes
y que además pongan bien?
Ah, yo no tengo más que tres;
pero es que en casa somos diez.
Y usted, cuantos sacos de grano
de cosecha ha sacado esta vez.
Pues yo he sacado cien...
Oh, que contento, qué contento,
se va poner el marqués;
Pero espere, espere, espere usted,
que no he terminado de decirle :
que no son cien sacos de grano,
sino que son cien granos de mies.
¿Soooooloooooo?
Pero tiene una explicación
que le parecerá un cuento,
porque quien tiene la culpa
nada más y nada menos es
el majestuoso, el formidable,
el rey del atrevimiento ...
-¿pero quien ...?
El rey de los cuervos.
Si ya pobre era la cosecha
para proveernos este invierno,
fue él, quien grano a grano
en su enorme pico se lo llevó;
hasta su gigantesco nido
para darle a sus crías su ración.
y gracias podemos dar
a que nos dimos cuenta,
porque si no, el bandolero ese,
no deja ni para simiente.
De modo que lo que al marqués diría
es que se zampe al que su cosecha se zampó.
Al rey de los cuervos,
que eso ya... eso ya... eso ya ...
Buenooo...eso es una gran distinción.
Así es que para esta Navidad,
en vez de pavo o gallina,
que coma cuervos
que además es de carne fina.
Me voy con el carro vacío
pero ya le voy a contar,
lo que pasa en el poblado
por culpa de un cuervo;
pero no de cualquier cuervo,
sino un cuervo real.
Y dile a su gran marqués
que para el año que viene,
que nos provea del doble,
porque el cuervo crías tiene,
y ya con relucientes plumas
pues con lo que se ha llevado
suben igual que la espuma.
Y dile, este dicho popular:
cuervo que vuela, a la cazuela.
que nosotros ya nos comeremos
aunque sean sus plumas negras.
Mmmmmmh... Mmmmmh...
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