Silbidos de eternidad
Pombo, pombo, pombo, pombo, pombo.
Uah, uah, uah,uah,uah,, uah,uah,uah, uah...
Ya se oyen, ya se oyen, ya se oyen,
ya se oyen avanzar,
entre medio de la jungla
los guerreros de Ataclán.
Guerreros muy poderosos
de una tribu que es tribal,
pues se llevan por delante
todo lo que ven brotar.
Aaaaah,aaaaag,aaaaah,aaaaa...
Ya les debe faltar poco,
los monos aullando están,
advirtiendo de un peligro
que hasta a ellos afectará.
Un botín está esperando
o eso es lo que creen pensar,
no quedan vivos guerreros,
pues todos murieron ya.
Aaaaah,aaaaah,aaaaah,aaaaah..
Hubo una batalla cruenta
eran cinco contra uno,
y se quedaron sin fuerzas
al ir en completo ayuno.
Para adquirir su valor
hasta comieron su carne,
y con todo ese vigor,
querían solteras y madres.
Aaaaah,aaaaah,aaaaah, aaaaah...
Los tambores muy cercanos,
pronosticaban tragedia,
pero había que demostrarlo
y eso ya es cosa más seria.
Todo lo que es tenebroso
tiene una fuerza especial,
y allí había cien guerreras
dispuestas para luchar.
Aaaaah, aaaaah, aaaaah, aaaaah...
Luchaban con cerbatanas,
con un potente veneno,
extraído de las rana dardo roja
cuyo veneno es certero.
Pues tan solo con un roce
sus efectos son mortales,
pues haces cuenta han mordido
los menos cinco corales.
Aaaaah, aaaaah, aaaaah, aaaaah...
Ula, ula, ula, ula, ula, ula,
ula, lula, lulaila.
Ya están todas las guerreras
dispuestas para luchar,
con cerbatanas certeras.
Flesss, flessss, flesss, flesss, flesss...
Producen silbidos secos,
silbidos de eternidad...
Aaaaah, aaaaah,aaaaah, aaaaah....
con sus cer
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