domingo, 7 de junio de 2026

Los molestos tábanos

 

Los molestos tábanos










En este festival de ayuno severo
 procuro inhibirme de problemas,

De filosóficos pensamientos,

de escudos y de anatemas.

De crepúsculos púrpuras,

 bajo un mar de ocaso, 

en rompientes  de espuma.

 con  risas de payaso.

De flores exóticas.

Quiero barrer de mi cerebro

Los tábanos molestos 

Los cuales, te hacen saltar 

y dar manotazos desesperados; 

por los mordiscos que ofrecen 

cuando estás despreocupado.

Pues aparecen sin necesidad de buscarlos,

Los muy cabrones no pican 

muerden y se te comen vivo.

En esta situación, la felicidad es inmensa.

Colocarme la venda en los ojos,

Fue la mejor manera para tranquilizar

 los nervios y el corazón;

Pero esa solución, sabía que era venda, 

 que  tenía el tiempo contado.

La vida continúa, y los crueles tábanos

Vuelan desaprensivos a su libre albedrío,

Llegando a comprobar que, 

si antes eran unos cientos,

 se han multiplicado como las malas yerbas.

No hay pesticida que pueda erradicar

 su orgulloso estatus de  poder,

Y por tanto, engordan haciéndose más ver.

Los tábanos, siguen ocupando sus escaños,

Siguen presidiendo las federaciones deportivas,

Siguen derribando aviones en los que vuelan

Los que un día alzaron la voz revelándose,

Las puertas giratorias, siguen dando vueltas

 engrasadas para estos tábanos

que  sermoneaban que eso era injusto,

 para luego,  meterse de cabeza

 en las grandes corporaciones

que dominan los mercados y  bolsas. 

Para luego decir que era un aburrimiento

   ganar sin merecimiento los millones .

Siguen  dirigiendo el narcotráfico,

Las crueles e injustas guerras,

Y siguen colocando vallas de espinos

para proteger su imperio.

Nadie puede con estos tábanos.

 Nunca dimiten del morbo y la opulencia.

Haría falta que se alinearan los astros,

Para que se les empezase a señalar.

con nombres y apellidos humanos

¡Son ellos! ¡Son ellos, son ellos!

Hace veinte años a mí me hicieron…

¡No te remontes a tanto tiempo!

Hoy mismo, me lo hicieron a mí.

Pues lo consideran tan natural, 

como natural es beber y respirar.

Reírse de las desgracias

 y aprovecharse del prójimo.

¡ Vaya desgracia en nuestra isla de oprobio!

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