martes, 2 de junio de 2026

El peor de los infiernos

 





El peor de los infiernos



Mmmmmh. mmmmh,mmmmh...

 De niño, cuando iba al catecismo,

Una de sus enseñanzas cristianas

Fue la de que existe un infierno:

 ardientes en hondos abismos.

“Las Calderas de Pedro Botero”

¡Uf, qué miedo, qué miedo, 

quemarse de cuerpo entero!

Allí, la gente,  por castigo Divino,

Se consumían en sus llamas eternas.

Qué molestia, qué molestia más cruenta

no había que cometer  pecado alguno

 por insignificant que este fuera

Si no queríamos luego sufrir

 sus horribles consecuencias.

A estas alturas de la vida,

No creo que exista nadie elegido

Para esa clase de castigos Divinos;

No obstante,  mis queridos amigos

 doy unos cuantos pasos para atrás,

Par comprender que existen 

 infiernos en el Paraíso terrenal,

Sin necesidad de buscarlos

 en el espacio interestelar:

La guerra, el hambre,

  la injustica  y la enfermedad...

 males que siempre acompañan 

a toda la Humanidad. 

Suma  y sigue, suma y sigue, 

y así hasta hasta multiplicar

 los males que nos aquejan, 

dando unos pasos para atrás 

Pero entre todas las cosas atroces 

que aquí en la tierra suceden, 

Yo destacaría la del mal de amores

 que  sería el infierno más  cruel

y  a todas luces visible,

 pues se nos consume el alma

 que pesa,  pese a ser algo invisible.

"Tener la mala suerte de enamorarte

de un corazón  corazón  conquistado."

Ese run, run, run, run es desesperante

Como un martillo pilón.

 Pon, pon, pon, pon, pon,  pon, pon... 

Ocupando todo el espacio de tu universo,

Convirtiéndose  en  Eterna Pesadilla

 tu amoroso corazón, Pon, pon, pon, pon, pon...

Lo podemos  achacar a la mala suerte,

A la malvada estrella que guía el destino,

 al instinto caníbal del  poderoso

 o a las piedras de  nuestro camino.

 No hay peor infierno para un enamorado

 Que no ser correspondido por el ser amado.

Si existe algo en el mundo peor, 

¡que venga el guapo y me lo diga!

que  impaciente espero su contestación.

Oooooh, oooooh, oooooh, oooooh...

 

 

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