La jurisprudencia
Aaaaah, aaaaah, aaaaah, aaaaaah...
En la plaza hay palomas
comiendo migas de pan ,
que un anciano proporciona
cada vez que hasta ella va.
Mas un graciosillo niño
que se fue de su papá,
se acercó hasta ellas corriendo
y con palmadas logro asustar.
Aaaaah, aaaah, aaaaah, aaaaah...
Todas palomas volaron
hasta oscurecer el cielo,
solo por unas palmadas
que un niño dio desde el suelo.
¡Qué gracioso es este niño
al irse de su papá!
Mira, mira, mira, mira, mira...
mira como vuelan papá.
Sin por ello reparar
de las migas que el anciano
les acababa de echar.
Aaaaah, aaaaah, aaaaah, aaaaah...
El niño cogió una miga
y se la llevó a la boca,
pero era miga muy seca
y el niño casi se ahoga.
¿Pero quién tuvo la culpa,
el anciano, el niño, o su papá?
¿O por el contrario fueron las palomas
que cada día hasta la plaza van?
Aaaaah, aaaaah, aaaaah, aaaaah...
Hay cosas muy parecidas
como un hecho puntual,
que incluso a la policía
de su juicio se les va.
O todos tienen la culpa,
o nadie en particular,
pues hay cosas que ni con lupa
serás capaz de observar.
Aaaaah, aaaaah, aaaaah, aaaaah...
Cuántas leyes se han escrito
que no sirven para nada,
salvo para llenarse de polvo
en los libros que se guardan.
Ahora será una paloma,
luego la raspa de un pez,
Y así rodando la bola
el que lo paga es usted.
Aaaaah, aaaaah, aaaaah, aaaaah...
Esto se lo dice un hombre
que a buena cuenta da fe,
por hechos muy semejantes
que le pasaron a él.
Si preguntas por su nombre
es muy fácil de aprender,
porque Dios quiso llamara
lo mismo que llama Él.
Manuel, Manuel, Manuel, Manuel...
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