La lánguida rosa
Aaaaah, aaaah, aaaaah, aaaaah,
Si a través de los cristales
ves que el cielo está lloviendo
son lágrimas por los puñales
que en mi alma llevo dentro.
Puñales, puñales, puñales...
en mi alma yo los llevo,
negandose a abandonar
y así poder seguir sufriendo.
Si me preguntas por qué
de mi dicha contrariada,
la respuesta está en saber
por qué me dejo mi amada.
Aaaaah, aaaaah, aaaaah, aaaaah...
Ella derramó en mi pecho
sus blancas plumas de cisne;
pero después llevó el viento
y las arrastró hasta herirme.
Llevo una herida sangrante
que ni aún el fulgor del alba,
la cierra con sus destellos
porque no puedo olvidarla.
El amor es puerta abierta
y alguien se olvidó cerrarla,
por eso, el amor me perdura
y es tan frío como escarcha.
Si ahora me estas escuchando
por favos ven a cerrarla,
que el mal trago ya lo pasé
cusndo me diste la espalda.
Aaaaah, aaaaah, aaaaah, aaaaah...
Y todo ello sin conocer
de cuales fueron las causas.
Yo todo lo hice muy bien,
atenciones no faltaban,
ni a caprichos de mujer,
amiga de las alhajas.
No sé que tenía el hombre aquel
para que a él te arrojaras,
si era más viejo que yo
y era más bajo una cuarta.
Aaaaah,aaaah,aaaah,aaaaah...
Algo oí a unos vecinos
de una fortuna heredada,
de unos parientes de América,
que a él la entregaron intacta.
Por lo visto fue un joyel
que conservaban los mayas,
de unas reliquias antiguas
compuestas de oro y esmeraldas.
Pues con su pan se lo coma
las joyas se me atragantan,
pues siempre odie la opulencia,
y opulencia a él le sobraba.
Aaaaah,aaaaah,aaaaah,aaaaah...
Mucha riqueza el tenía,
de ninguna desprendió,
a tí dejo en pobreza
y a mi huerfano de amor.
Las cosas siguen igual
porque eres muy orgullosa,
y no quieres conmigo regresar
para no ver tu languida rosa.
Donde ya nadie a ti acude
y huyen todas mariposas.
Aaaaah,aaaaa,aaaah,aaaah...
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