viernes, 26 de junio de 2026

La hora de la cenicienta

 



La hora de la cenicienta





Aaaaah, aaaaah, aaaaah, aaaaah...

El reloj, parece dormido,
por susurros de  blancas caracolas,
en  un mar lúgubre, oscuro y frío
 el sol, a su hora se ha escondido.
  rodando como  gigante bola.

A punto está de llegar la hora
la hora critica de la cenicienta,
 que la buena gente rehúye,
por ser horas muy siniestras.

A esas horas de la noche 
nuestros miedos se acrecientan,
  a punto están los vampiros
de salir con sus vampiresas,
cuyas carnes son tan niveas
que las venas transparentan.
Aaaaah, aaaaah, aaaaah, aaaaah...
Es  la hora  del mal fario,
donde la dorada carroza 
se convierte en calabaza,
y donde los elegantes chóferes
se transforman en asquerosas ratas.
Y para  mí... eso es todo una lata,
cuando ves que ya se acerca 
la hora de de volver a casa.
Aaaaah, aaaaah, aaaaah, aaaaah...
Quizás Son manías que  tengo
por influencias de infancia,
contadas como cuentos
para amedrentar el alma.
cuentos por madre y abuela
cuando me echaba a la cama.
Aaaaah, aaaaah, aaaaah, aaaaah...
Se oyen siniestros bufidos...
Buufffff, bufffff, bufffff...
Quien los produce es una gata,
negra, y con ojos rasgados
como si fueran luciérnagas
 desprendidas por un rayo.
¡Buuuuuufffff...! ¡Buuuuuffff...!
tres gatos  pretenden su amor
y muestran  sus uñas largas,
 pues todos desean su favor
ya que está en celo esta gata. 
¡Buuuuuuffff...!
¡Buuuuufff...!
¡Miiiiiiaiaaaauuu...!
¡Miiiiiiiaaaaauuu...!
Tan…tan… tan…tan...
Llegó la hora crítica,
Y como un ritual,
En llegando a las doce
 debo marchar.
Tan…tan…tan…
Una fuerza telúrica
me impulsa a ello,
Por eso, dejo todo, todo, todo, 
Todo lo que estoy haciendo.
Da igual lo que haga
Da igual donde esté,
una voz   poderosa 
proveniente del alma
toda mi atención reclama
Y yo, le debo obedecer
sin rechistar y con calma.
Aaaaah, aaaaah, aaaaah, aaaaah...
Tan…tan…tan…Tan...
Tiemblo de miedo en  la noche
Quizá es que tema a perderme,
como quien pierdo en un bosque
y a buscarme  nadie viene.

Lo cierto es que a las doce...
Nadie puede retenerme;
tanto si es la mano  amiga
 como si  a nadie concierne.
Tan…tan…tan…Tan...
Ya he llegado a mi casa,
 calentita  está la  cama, 
quizás pusieron la bota 
para  que así calentara
y tenga sueños profundos
y no me acuerde de nada.
Aaaaah, aaaaah, aaaaah, aaaaah...

Por la calle me  preguntan:
 ¿A partir de las doce  dónde te metes?
Y sonriendo   les digo
que he quedado con los duendes.
Incluso una chica guapa
llegó   hasta mí y  preguntó,
y yo  les digo  y les dido, 
 les digo sin ningun rubor 
que la noche oscura  asusta
 y da miedo a mi corazón.
Oooooh,oooooh,oooooh,oooooh...
Si alguien un día quiere verme
Mejor que sea de día,
No cuando todos ya duermen
dentro de la casa mía.
Yo, a partir de las doce,
Pierdo el encanto,
Como la cenicienta
Y convierto en sapo.
Por eso prefiero
No apurar la hora,
Dejando el misterio
Flotando en la aurora.
Aaaaah,aaaaah,aaaaah,aaaaah...

 

Algunos dicen  que esto pasa
 por culpa de una estrella;
Que errante, vaga por las galaxias
Y que un día bajó a la tierra.
La noche oscura alumbró
Y yo tuve la fortuna,
De recibir de ella un rayo
Blanco como el de la luna.
Tan…tan… tan…tan...
Son... las doce... 
Mmmmmmmh...Mmmmmmh...

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