El vendedor de ilusiones
El vendedor…! ¡El vendedor…!
-¿Qué vende usted buen señor?
-Lo que no cabe en la mano
Y sí en la imaginación.
¿Cuál es su punto de mira?
-Un horizonte de amor,
Perdí el rumbo de mi vida
Y sólo tengo una ilusión.
La gente adora a lo bello
Y yo sufrí su mutación,
En mi rostro está el reflejo
De la fealdad y horror.
-Quien te vea de esa manera
Cual grave será su error,
Pues la verdadera belleza
Se lleva en el interior.
¡Cuántas magnas riquezas
Guardaron en un arcón,
Y el tiempo que es la trastienda
Su madera apolilló?
-¿Y dónde estará ese hombre
Que indague en mi corazón,
Y evite así esta hecatombe
Que se abate en mi interior?
-En la Tierra no lo busques
Y en el cielo sólo a Dios.
Él ama a todos los hombres
Sin ninguna distinción,
Igual a ricos que a pobres,
Al que es guapo y al que no.
-Luego entonces, ¿Qué me queda?
Tu orgullo y mi bendición,
No dejes te hagan estera
Porque vales un doblón.
A quien falte la ilusión
O algo que se le asemeje
Que se acerque a quien la teje
Que él le dará solución.
No quepa equivocación
Que a quien le corta un esqueje
De duda, se le despeje
Y sirva su aclaración.
Que Dios guarde al vendedor
Y prevalezca su enfoque
En el vasto derredor.
Jamás habrá un perdedor
Mientras no haya alguien que troque
La dicha de un vencedor.
A quien falte la ilusión
O algo que se le asemeje
Que se acerque a quien la teje
Que él le dará solución.
No quepa equivocación
Que a quien le corta un esqueje
De duda, se le despeje
Y sirva su aclaración.
Que Dios guarde al vendedor
Y prevalezca su enfoque
En el vasto derredor.
Jamás habrá un perdedor
Mientras no haya alguien que troque
La dicha de un vencedor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario