La muerte nos pisa los talones
Quisiera encontrar el elixir del amor;
Pero ningún alquimista lo ha logrado,
He probado hasta con el rocío de la flor
Extrayendo sus esencias de buen grado.
Todo eran burbujas y negras sombras
Claveles, en sus tumbas ya agostados,
Y en la Vía Láctea los narcisos dorados
danzan como dos cisnes apasionados.
Oooooh, oooooh, oooooh, oooooh...
El ruiseñor, danza en las zarzas,
mientras mi violín suena extasiado,
Soy poeta que reniega de su ingenio
viendo todo cual delirio enmascarado.
Cien veces cai en la linsonjera trampa
que abilmente prepararon los bribones,
Quiero un amor para compartir la rampa
de la vida antes que ondeen los crespones.
El viaje de regreso se hará más corto,
pensando que conservas los arpones.
Aaaaah, aaaaah, aaaaah, aaaaah...
El hombre juega con serpientes venenosas
Y hallará su tumba si alguna muerde.
habrá una tumba de distancia, poca cosa,
Entre tus cabellos y el humus que hiede.
De nada servirán los románticos sonetos
Extraviados en el juramento de tus ojos;
Pues los gusanos, con su lenguaje prieto,
se comerán todos tus dorados despojos.
Oooooh, oooooh, oooooh, oooooh...
Los pasos retrasan y tu fin se expone
La muerte no es mía, ni tuya, ni de aquel,
Sin excepción, a todos pisa los talones,
por mucho que se rodeen de un joyel.

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