miércoles, 21 de octubre de 2026

La diosa del río ahogada en la noche

 







“La diosa del río

ahogada en la noche”


 

Me siento como el  perro 

al que   robaron su hueso del morral,

Y ahora, adormecido 

por la cicuta traicionera,

 Voy tropezando con los adoquines

De esta selva diabólica 

a la que llaman ciudad.

Aaaaah, aaaaaa, aaaaah, aaaaah...

Lo peor de todo es que fue 

a manos de un ángel decente,

Cuya vida interior  siento,

censurada cual  beso en la frente; 

Como una ráfaga de viento

Fallezco en el intento 

de cazar amor y  viento.

Oooooh, oooooh, oooooh, oooooh...

Mientras mi corazón mitiga 

a la sombra de los pensamientos.

Más allá del horizonte tembloso

Donde habita  la luz madrugadora,

 Hermana de la primavera 

fuente de la luz primera y cegadora.

Aaaaah, aaaaah, aaaaah, aaaaah...


Mi mano diestra se pincha

 con las espinas de la eriza en celo,

Y esa mano dolorosa, 

 la  empleé para escribir

El poema: “La diosa del río 

ahogada en la noche”

Donde los místicos sueños 

brillan con fulgor su broche.

  Las violetas orgullosas de la tarde,

y las perla perfumadas de tus dientes

 expanden sus  suspiros en alarde

que recogen tus amados pretendientes.

El amor adormecido en sus auras;

Lejos de los látigos del último tormento.

Con la sombra alucinada de  mi alma.

Con ella se hace tinta negra

con la  que después escribo versos.

 La risa, del histrión inconfundible,

alegre flota sobre las hojas

 blancas del efímero cuaderno

Perdiendo el cálculo y las notas , 

como se pierde el fulgor inmaculado 

de toda floreciente rosa.

Del pensamiento  más curtido 

como el mío,

 se alimenta el mundo que gravita

ofreciendo su calor y señorío.

Se profanan los hímenes

 de las rosas de los vientos, 

en su menstruaciones vírgenes

prostituyendo sus pétalos

que lloran afligidos

 ante las puertas del crepúsculo.

con sus alas de murciélago.

Oooooh, oooooh, oooooh, ooooooh...



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