Cuando el sol dejó de brillar
Pero cabe preguntarse: ¿Hasta cuándo?
Imagino que hasta que el sol deje de brillar;
Pues el día que el sol mutile sus rayos
Y su redonda aureola se desvanezca,
La Tierra acabará sin vida,
Y los ensueños, se secarán como agua de charco
Quedando su lecho agrietado con heridas de muerte.
En el charco de mi amor aún queda agua
Y el liquen verdea las piedras.
Es agradable sentir este charco en el corazón,
Pues irriga y da frescor a las ilusiones,
Pues una vida sin ilusión ni amor
Se convierte en una marioneta de cartón piedra,
Un objeto sin alma y sin aliento
Que puede agradar a la vista durante un tiempo escaso;
Pero que irremediablemente su destino es el olvido,
O yendo a parar a la escombrera
Donde los buitres vuelan en círculo,
Y con sus alas negras esparcen los lamentos
De un alma oxidada por la herrumbre de su propia cadena.
No todo en la vida es felicidad, ya lo sabemos
Los que hace tiempo comenzamos el viaje;
Y aunque fallezcamos en el intento,
Siempre nos quedará el consuelo de haberlo intentado;
Pues más vale hacerlo y arrepentirse después
Que no arrepentirse por no hacerlo.

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