La puerta de tu cielo
¿Serán tus labios color rubí?
¿Serán tus piernas de alabastro puro?
¿Serán tus finos y elegantes dedos
Portadores del fulgor de los anillos
Acordes al collar de castigo de tu cuello?
¿O será la amarilla seda de tus cabellos?
¿Los ojos tatuados de las manos?
¿Las mariposas esplendidas de tus brazos?
¿O será el talle que sujeta tu vestido negro?
En realidad, me gustas toda entera:
Desde tu exquisito gusto por el arte,
A esos naturales y femeninos ojos
Que centellean como el divino fuego,
Y que como imanes me arrastran
a las puertas de tu cielo.
Oooooh, oooooh, oooooh, ooooooh...
Te miro y me adentro en el interior de tu alma.
Donde reverbera la radiante primavera;
En la cual, se descubre el incienso del amor;
Ojos que jamás se cansan de mirarme
Como yo tampoco, desfallezco
arrobado por la ingravidez de mi pasión;
¡Más que inoportuna tu mano izquierda
Impidiéndome ver la entrada de tu cielo!
Pues tiene su dorada puerta
entre las piernas, con su cerraja en el medio.
Oooooh, oooooh, oooooh, oooooh...
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