Si hoy escribo es por ti
Fue allí en los mares del Sur,
Donde se forjó mi sueño;
Yo, era un niño muy risueño
cuando apareciste tú.
con bello espíritu isleño.
En esas islas las hadas
Con sus diademas de oro,
Cantaban todas a coro
Cantaban todas a coro
Frente a las grutas doradas.
que les daban acomodo.
Vivía yo mi hora incierta
Cual mirlo en cómodo nido,
Que con su silbo extendido
A todas a ves despierta,
con sus prolongados trinos.
Quizá se puso a cantar
Al rocío de las flores,
a sus benditos amores
en la isla de coral,
donde Vivian en armonía
con las rompientes del mar.
Isla donde el alba es bella,
Como bello es su coral,
Con el que hice una copa
Para que ella bebiera
De mi alegría inmortal.
Más hubo un hada indiscreta
Que me trocó la ilusión;
No hay felicidad completa
Sólo vestigios de amor.
Fue allí en su isla preciosa
Donde se quedó mi sueño,
La sonrisa de un risueño
Con su amor de mariposa.
Ya soy hombre y y nada importa
Donde estuve y lo que fui;
Pero sepas diosa mía,
que tu eres hoy la armonía
de mi vida y mi existir.
Me encantó tu cara guapa
y sonrisa de alelí,
y el fulgor de tu mirada
fue oro puro para mí.
Mi corazón de diamante
tú lo lograste rayar,
con una de tus pestañas
arqueadas de coral.
Pestañas que te hacen sombra
para no dañar los ojos
de su brillo y su fulgor
pues el sol tiene sus antojos
y de ellos se enamoró.
Por eso siento yo celos
por no poder penetrar
en cada poro de tu cuerpo
que es sinfonía celestial.
Amiga mía del alma
hoy fuente de mi existir,
sepas que si lleno páginas
es solo gracias a ti.
Te quiero, te quiero te quiero...
de los pies a tus cabellos,
pasando por el océano
azul inmenso del cuerpo.
Oooooh, oooooh, oooooh, oooooh...

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