La flor rubia que elegí
Si te pido que me ames,
que me ames, que me ames, que me ames...
Dime por favor que sí.
Qué sí, que sí, que sí, que sí...
Si te pido que me olvides
por favor dime que no.
Qué no, que no, que no, que no...
Si te digo ven conmigo
vuélveme a decir que sí.
Que sí, que sí, que sí, que sí...
si te pido que me olvides,
por favor, por favor, por favor...
Por favor dime que no,
No me olvides vida mía,
pues moriría de dolor,
una herida siempre abierta
con pus y sin curación.
Oooooh, oooooh, oooooh, oooooh...
Por favor, por favor, por favor
No me olvides vida mía
que te quiero con pasión.
Tú eres mi flor perfumada,
del cielo una bendición,
la flor que guardo en mi alma
como el tesoro mejor.
Oooooh, oooooh,ooooh, oooooh...
Si te pido que me beses
por favor dime que si,
que sí que sí, que si, que sí,
con un beso perfumado
con rosas de tu jardín.
Para mí, para mí, para mí. para mí.
Para así ser el poeta
de este mundo más feliz,
por tener las bendiciones
de Sabina, la flor rubia que elegí.
Aaaaah, aaaaah, aaaaah, aaaaah,aaaah...

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