jueves, 1 de enero de 2026

La meta de la responsabilidad

 





La meta de la responsabilidad





Mmmmmmh... Mmmmmmmh...

Nada hay en este mundo

más alegre que la alegría del cielo.

Nada hay más orgulloso que el hombre,

porque el hombre...

Ooooooh...Ooooooh...Oooooh

es el orgullo del universo  en pleno.

Sigue flotando,

pero hay que hacerle llegar al suelo.

Aquí estamos algunas mujeres

y animales que aportan,

a ese cielo del que el hombre

para si solo se ha apropiado...

Mmmmmh...Mmmmmmh...Mmmmmmmmh...

Qué precioso es el amanecer,

qué precioso es el sol mayo.

Qué precioso, qué juez tan superior,

y qué preciosos es el río,

con su canto vengador. 

También con  canto apacible.

Pues todo  puede ser posible,

si esa es nuestra decisión.

Qué maravilla, qué maravilla,

que sonido más dulce. qué esplendor.

Nada hay que brille más que un sueño.

Si ese  sueño es deseado

 y ese deseo, lo coronas con amor. 

Pero hay que despertar

y renegar de las bondades del cielo.

Sí, sí, sí, sí, sí... hay que alzar la voz

para que algunas cosas cambien,

para que cambien siempre a mejor,

pues las cosas deben cambiar

si nuestro deseo es  evolucionar.

Para en caso de cambiar

 aprender a se  más iguales,

porque si no, la monotonía nos matará.

Al final, el aburrimiento es polvo,

polvo, polvo, polvo, polvo...

polvo errante y estelar.

El polvo  irrita la garganta

y  hace que nos cambie la voz.

Por eso, por eso, por eso... 

Por eso y solo por eso, 

busca solo la razón.

Y así, así, así, así, así, así, así....

quizás algunas cosas  cambien. 

Pero hay  que cambiar las deliberaciones,

para que las cosas puedan cambiar,

pues cambiando, es la única manera

que tenemos  en la vida 

para  poder progresar.

Primero a  cortitos pasos,

luego a gran velocidad,

el caso es llegar a la meta

  la meta de la responsabilidad.

Mmmmmh... Mmmmmmh...


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