La meta de la responsabilidad
Mmmmmmh... Mmmmmmmh...
Nada hay en este mundo
más alegre que la alegría del cielo.
Nada hay más orgulloso que el hombre,
porque el hombre...
Ooooooh...Ooooooh...Oooooh
es el orgullo del universo en pleno.
Sigue flotando,
pero hay que hacerle llegar al suelo.
Aquí estamos algunas mujeres
y animales que aportan,
a ese cielo del que el hombre
para si solo se ha apropiado...
Mmmmmh...Mmmmmmh...Mmmmmmmmh...
Qué precioso es el amanecer,
qué precioso es el sol mayo.
Qué precioso, qué juez tan superior,
y qué preciosos es el río,
con su canto vengador.
También con canto apacible.
Pues todo puede ser posible,
si esa es nuestra decisión.
Qué maravilla, qué maravilla,
que sonido más dulce. qué esplendor.
Nada hay que brille más que un sueño.
Si ese sueño es deseado
y ese deseo, lo coronas con amor.
Pero hay que despertar
y renegar de las bondades del cielo.
Sí, sí, sí, sí, sí... hay que alzar la voz
para que algunas cosas cambien,
para que cambien siempre a mejor,
pues las cosas deben cambiar
si nuestro deseo es evolucionar.
Para en caso de cambiar
aprender a se más iguales,
porque si no, la monotonía nos matará.
Al final, el aburrimiento es polvo,
polvo, polvo, polvo, polvo...
polvo errante y estelar.
El polvo irrita la garganta
y hace que nos cambie la voz.
Por eso, por eso, por eso...
Por eso y solo por eso,
busca solo la razón.
Y así, así, así, así, así, así, así....
quizás algunas cosas cambien.
Pero hay que cambiar las deliberaciones,
para que las cosas puedan cambiar,
pues cambiando, es la única manera
que tenemos en la vida
para poder progresar.
Primero a cortitos pasos,
luego a gran velocidad,
el caso es llegar a la meta
la meta de la responsabilidad.
Mmmmmh... Mmmmmmh...
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