miércoles, 21 de enero de 2026

El maestro protestón

 




El maestro protestón



Me siento como al niño que en la escuela

le dicen permanentemente que se este quieto.

niño ven aquí, niño haz esto o aquello.

Niño no te muevas, niño guarda silencio, 

niño ven aquí, niño ves allí y toma: 

lee y escribe en la pizarra esto. 

ahora bórralo,  siéntate y estate quieto.

 ¡Lo odio, lo odio lo odio, lo odio!... 

A este protestón  maestro .

Soy un niño y los niños hacen esto

escupir al suelo, tirar bolas de papel

 empujar  a otros niños y pisar charcos,

Hacer trastadas es lo nuestro.

Si no hiciéramos estas cosas

nos explotaría el cerebro.

Y yo explotar solo quiero  de alegría,

alegría por estar contento,

y el maestro, que se valla a tomar aire fresco.

Protestón, padrastro, no sabes el mal

tan tremendo que me has hecho.

OOooh....Ooooooh, vete al infierno.

No quiero taparme los oídos,

ni ponerme una venda ni en los ojos

ni tampoco en la boca, para que guarde silencio.

Ahora, ahora, ahora, ahora si que estoy contento

porque tengo vacaciones

y ya no tengo al maestro

ese que siempre va con la vara

calentándote el culo, por no estar quieto.

Y es que había que hacer un  examen

a esta clase de maestros,

y quien diera el aprobado fuesen los niños

de este singular colegio.

Aborrecidos ya de tanto oír

calla, calla y  estate quieto.

Yo solo deseo olvidar

 a esa clase de maestros,

que en lugar de enseñar

 se dedican a decir todo lo mal

que en las aulas ofrecemos.

Si no hiciéramos así las cosas

 nos explotaría el cerebro.

Y a mí no me gusta explotar, 

a mi me gusta jugar, saltar y bailar...

Bailar... Bailar... Bailar... Bailar... 

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