El maestro protestón
Me siento como al niño que en la escuela
le dicen permanentemente que se este quieto.
niño ven aquí, niño haz esto o aquello.
Niño no te muevas, niño guarda silencio,
niño ven aquí, niño ves allí y toma:
lee y escribe en la pizarra esto.
ahora bórralo, siéntate y estate quieto.
¡Lo odio, lo odio lo odio, lo odio!...
A este protestón maestro .
Soy un niño y los niños hacen esto
escupir al suelo, tirar bolas de papel
empujar a otros niños y pisar charcos,
Hacer trastadas es lo nuestro.
Si no hiciéramos estas cosas
nos explotaría el cerebro.
Y yo explotar solo quiero de alegría,
alegría por estar contento,
y el maestro, que se valla a tomar aire fresco.
Protestón, padrastro, no sabes el mal
tan tremendo que me has hecho.
OOooh....Ooooooh, vete al infierno.
No quiero taparme los oídos,
ni ponerme una venda ni en los ojos
ni tampoco en la boca, para que guarde silencio.
Ahora, ahora, ahora, ahora si que estoy contento
porque tengo vacaciones
y ya no tengo al maestro
ese que siempre va con la vara
calentándote el culo, por no estar quieto.
Y es que había que hacer un examen
a esta clase de maestros,
y quien diera el aprobado fuesen los niños
de este singular colegio.
Aborrecidos ya de tanto oír
calla, calla y estate quieto.
Yo solo deseo olvidar
a esa clase de maestros,
que en lugar de enseñar
se dedican a decir todo lo mal
que en las aulas ofrecemos.
Si no hiciéramos así las cosas
nos explotaría el cerebro.
Y a mí no me gusta explotar,
a mi me gusta jugar, saltar y bailar...
Bailar... Bailar... Bailar... Bailar...
No hay comentarios:
Publicar un comentario