Los blunkus
Mmmmmmh... Mmmmmmh...
Ooooh, oooooh, oooooh, oooooh...
Mmmmmmmh... Mmmmmmh...
Vamos todos caminando
por estos angostos desfiladeros,
nuestros caballos también están cansados,
y por eso, su esfuerzo lo respetamos
van muy cargados, van muy cansados,
como vamos nosotros,
torpemente avanzando,
en busca de una salida
que de al valle y a los prados.
Oooooh,ooooh,ooooh,oooooh...
Venimos desde muy lejos
a conquistar lo nunca conquistado,
ni por una temida fiera
ni por un aguerrido humano.
Pero nosotros los Bluncus,
los de los cabellos rubios y ojos claros.
hasta allí nos hemos ido,
y hasta allí hemos llegado.
oooooh,oooh,ooooh,ooooh...
Y ahora debemos rendir cuentas
a nuestro consejo de ancianos.
Ooooh, ooooh, ooooh,ooooh...
Para contarle todo que hemos hecho
y hasta donde hemos llegado,
y si merece la pena volver
después de lo que nos ha costado
Las vidas de algunos blunkus
que murieron agotados.
de unos caminos pedregosos
y unos desiertos muy áridos,
para llegar a los confines
que un día llegó un visionario.
Donde afirmaba que había
tesoros desparramados,
que solo había que cogerlos
a puñados con las manos.
Y ya una vez recogidos
traerlos hasta el poblado,
para ser luego delicia
y construir palacios,
cuyo fulgor pudiera eclipsar
al sol y a todos los astros.
Que ellos ahora opinen,
si esto era necesario.
pues la vida tiene más valor
que todo el oro subterráneo.
Pero que ellos decidan
si valió la pena hacer...
un viaje penoso y largo.
De momento ya oteamos el valle,
y ya se huelen los prados,
y las águilas reales,
planean por un cielo azulado.
Mmmmmh... Mmmmmmh...
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