Hojas mecidas por el viento
Mmmmmmh... Mmmmmh... mmmmmmh...
Hojas... Hojas mecidas por el viento.
Hojas amarillas y rojas caen,
Caen guardando silencios.
Silencios que han sido rotos,
por las brisa de los vientos.
Uuuuuuummmh...
Uuuuummmmh...
Huuuummmmmh...
Ay.... Qué dichosa está la hoja
qué dichoso está hoy el viento,
porque su querida hoja
ya está guardando silencio.
Por el parque que camino
solo quedan olmos viejos,
de sus hojas desprendido
como a esa madre que se fueron
ya sus hijos y sus nietos.
Y en su casa solo existen
inolvidables recuerdos.
Yo ahora estoy en este parque,
y sus hojas estoy viendo
como las está meciendo
el aquilón de la tarde.
Las hojas que antes eran verdes
le clavaron sus puñales,
y quedaron amarillas
y arrastradas por las oriyas
por el viento de la tarde...
Hojas.... Hojas... Hojas... Hojas...
Hojas secas de los alces
que ahora están siendo mecidas
por el viento de la tarde.
Algunas aún están cayendo
acunadas por el aire,
un viento que son caricias
por el viento de la tarde...
El otoño trae estas cosas.
Son tristezas otoñales,
pues se desprenden las hojas
con los vientos de la tarde.
Mmmmmmmmh.... Mmmmmmmh...
Siempre en otoño recorro
las calles de este parque,
y observo ya el color rojo
de las hojas de los alces.
Aún veo como caen las hojas,
mecidas, mecidas, mecidas, ooooh...
Suavemente mecidas
por el viento de la tarde.
Mmmmmmmh...
Mmmmmmmh...
Mmmmmmmh...
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