lunes, 19 de enero de 2026

Contemplando los barcos del mar

 





Contemplando

 los barcos del mar



Mmmmmmh... Mmmmmmh...

Oooooh... Ooooooh... Ooooooh...

Está lloviendo. Es una lluvia agradable

es una lluvia que hacen aflorar bellos recuerdos

cuando aquí, en el faro del puerto, 

jugaba a ver los barcos a lo lejos.

Cada uno tenía su historia,

el velero, el bergantín, la fragata, 

el gigantesco crucero,

los buques mercantes, los petroleros,

y algún acorazado de un ejercito extranjero.

y qué intensos eran sus bocinazos

antes de entrar en los muelles del puerto.

Todos esos barcos yo los veía

flotar por el mar inmenso,

cada uno era una historia,

y en todos había un marinero,

guapo, alto, bellamente uniformado,

y que desde la lejanía  soplando

con amor me  enviaba besos.

¿Dónde estarán esos hombres

ya perdidos en el tiempo;

Pero que todavía  aparecen en mis sueños.

¿Dónde  habrán ido a parar 

aquellos amorosos  besos?

Aunque quizá se queden flotando 

en el éter de mis sueños.

Ahora estoy  en frente del  faro

protegida por mi paraguas negro;

pues  cae una lluvia muy fina

la que cala al marinero,

y la que  a mi corazón llega

 como flechas rosas disparadas

por un arco certero.

Esta lloviendo en la playa,

y esta lluvia es un regalo del celo,

que me llena de felicidad,

porque son lágrimas dulces

para bendecir el mar.

Este mar al que yo le tengo

un amor muy especial,

pues ya lo veía desde niña

y desde entonces, muchos años ya,

para mi vista  aparece

 como un bello despertar,

Si acaso cambian las nubes, 

cuando  presagian tempestad;

Pero si se vuelven rosas

son amores, son suspiros,

son sueños   de libertad,

pues libertad y sueños,

es lo que aquí se respira

en la playa junto al mar.

Ahora mismo estoy llorando,

porque me  agrada llorar,

es un llanto de alegría

porque estoy viendo la mar.

una mar que no veía 

desde que me fui a estudiar,

 a una ciudad que no tenía 

ventana que diera acceso a la mar.

Está lloviendo, y esta agua

 es como la de un manantial,

el manantial de mi alma

que da agua clara como el cristal.

ooooh,ooooh,ooooh, qué agua tan benéfica,

qué agua tan celestial,

y qué agua tan pura y limpia

la de la oriya de este mar.

Oooh, ooooh, ooooh, ooooh...

retiro el paraguas y me empapo

la recibo llena de felicidad,

pues si para algo sirve el agua

es para las impurezas lavar.

Impurezas que se borran

aquí, aquí, aquí... en la oriya del mar.

Mmmmmmh... Mmmmmmh...


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