Contemplando
los barcos del mar
Mmmmmmh... Mmmmmmh...
Oooooh... Ooooooh... Ooooooh...
Está lloviendo. Es una lluvia agradable
es una lluvia que hacen aflorar bellos recuerdos
cuando aquí, en el faro del puerto,
jugaba a ver los barcos a lo lejos.
Cada uno tenía su historia,
el velero, el bergantín, la fragata,
el gigantesco crucero,
los buques mercantes, los petroleros,
y algún acorazado de un ejercito extranjero.
y qué intensos eran sus bocinazos
antes de entrar en los muelles del puerto.
Todos esos barcos yo los veía
flotar por el mar inmenso,
cada uno era una historia,
y en todos había un marinero,
guapo, alto, bellamente uniformado,
y que desde la lejanía soplando
con amor me enviaba besos.
¿Dónde estarán esos hombres
ya perdidos en el tiempo;
Pero que todavía aparecen en mis sueños.
¿Dónde habrán ido a parar
aquellos amorosos besos?
Aunque quizá se queden flotando
en el éter de mis sueños.
Ahora estoy en frente del faro
protegida por mi paraguas negro;
pues cae una lluvia muy fina
la que cala al marinero,
y la que a mi corazón llega
como flechas rosas disparadas
por un arco certero.
Esta lloviendo en la playa,
y esta lluvia es un regalo del celo,
que me llena de felicidad,
porque son lágrimas dulces
para bendecir el mar.
Este mar al que yo le tengo
un amor muy especial,
pues ya lo veía desde niña
y desde entonces, muchos años ya,
para mi vista aparece
como un bello despertar,
Si acaso cambian las nubes,
cuando presagian tempestad;
Pero si se vuelven rosas
son amores, son suspiros,
son sueños de libertad,
pues libertad y sueños,
es lo que aquí se respira
en la playa junto al mar.
Ahora mismo estoy llorando,
porque me agrada llorar,
es un llanto de alegría
porque estoy viendo la mar.
una mar que no veía
desde que me fui a estudiar,
a una ciudad que no tenía
ventana que diera acceso a la mar.
Está lloviendo, y esta agua
es como la de un manantial,
el manantial de mi alma
que da agua clara como el cristal.
ooooh,ooooh,ooooh, qué agua tan benéfica,
qué agua tan celestial,
y qué agua tan pura y limpia
la de la oriya de este mar.
Oooh, ooooh, ooooh, ooooh...
retiro el paraguas y me empapo
la recibo llena de felicidad,
pues si para algo sirve el agua
es para las impurezas lavar.
Impurezas que se borran
aquí, aquí, aquí... en la oriya del mar.
Mmmmmmh... Mmmmmmh...
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