Ahora veo la claridad
Ran-tan-tan-tan... Rantantantan...
Mmmmmmh...Mmmmmmh...
Dónde estás, dónde estás, dónde estás...
Dónde estás amada mía.
Amada mía, dónde estás
por eso a la virgen mía,
la morena del altar,
le pido con gallardía,
Pues ella, pueda ayudar
que a dónde la amada mía
con su alma pudo llegar.
Da igual a donde dirija:
Tras las altas montañas,
en los vastos desiertos
o en los lechos del mar.
A cualquier lugar que diga
allí yo habré de marchar.
Pues mi espíritu es viajero
y tiene alas para volar.
Cuántas veces he mesado los cabellos,
cuántas veces he llegado yo a gritar,
cuantas veces he pisoteado el suelo,
Cuántas veces me llegué a desesperar.
El tiempo pasa muy lento
y no parece avanzar,
pues todos son contratiempos
cuando existe oscuridad.
Pero la virgen lo sabe
y ella ahora me dirá,
al lugar donde tú fuiste,
y no sabes regresar.
Yo soy una nube errante
y mi alma ha de llevar,
a esos lugares lejanos
que por lo visto tú estás.
Ratantán... Ratantantán...
Ratantán... Ratantantán...
De rodillas pedí a la virgen,
la virgen de nuestro altar,
que hasta ti ella guiara
para poderte encontrar.
Qué tristeza mas horrible,
qué ruido tan mundanal,
es lo que en mí se percibe
viviendo en oscuridad.
Ahora cruzaré desiertos
surcaré el lecho del mar,
Y arrastrado por los vientos
he de hallar la claridad.
Pues sin estar a mi lado
yo vivía en la oscuridad,
y ahora que te encontrado
veo radiante claridad.
Rantantán, tarantantán...
Rantantán, tarantantán...
mmmmmmh... mmmmmmh...
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