Un hogar muy entrañable
Mmmmmmh... Mmmmmmh...
Veo, un hogar muy entrañable.
Yo, soy la leña que arde en tu hogar,
sin valor pero entrañable.
Si no quieres, no me hables,
yo seguiré ardiendo
aunque tú no me hables.
Yo soy la leña que alimenta tu fuego,
y en tu hogar, alegre arde.
Ya sé que para ti
no tengo ningún valor;
pero mi forma de calentar
es formidable.
Tú, miras mi llama,
y yo, danzo para ti
de una manera agradable,
porque este ha sido mi fin
arder delante de ti.
Sin que nadie de mi amor repare:
Pero tú, sigue, sigue, sigue...
Sigue calentándote,
sigue mientras mis llamas dancen.
Sigue calentándote mujer
de una forma admirable.
Yo estoy cumpliendo mi cometido,
arder delante de ti,
y tú, el de una madrastra formidable.
Si alguna vez vuelves llama
y ante mí tú ardes,
yo al menos derramaré una lágrima,
pues es eso, lo que tu haces conmigo,
no se lo merece nadie.
Y tú, lo haces conmigo a diario,
tu lo haces todas tardes,
permitiendo que se rían
porque yo, sigo amándote.
Algunos han de tachar
incluso hasta de cobarde.
Pero qué mayor valentía
que demostrar cada día
eterna fidelidad,
esta es mi valentía
amar al que no tiene piedad,
pues pese a que mi cuerpo ardía
yo nunca me eché para atrás.
Luego, me convertiré en ceniza,
ya no seré leña que arde.
Pero hasta en ceniza
te amaré de una manera...
formidable,
Pero caya, no me hables...
Ni recojas todas lágrimas
que por ti... Que por ti... Qué por ti...
yo derramo... todas tardes....
Mmmmmmmh... Mmmmmmmh...
No hay comentarios:
Publicar un comentario